Hacerse un hueco en el cine es una cosa y mantenerte, otra. La fama suele ser esporádica hasta el punto de que alguien perfectamente reconocible pase a ser prácticamente olvidado por la memoria colectiva. Podría decirse que es el caso de Chris Owen, aquel pelirrojo más feo que pegar a un padre que hizo reír a millones de personas que vieron su papel secundario en American Pie haciendo el papel de 'Sherminator' y que bien resultaría friki hasta comportándose de manera discreta en First Dates. ¿Te suena? Era una mezcla entre Terminator y un jovenzuelo salido con la única misión de fornicar bajo una leyenda: “Soy el 'Sherminator', un sofisticado robot sexual enviado a través del tiempo para cambiarle el futuro a una mujer afortunada”.

Este tipo de personajes suelen tener una vida corta que no pasa de una película, saga o serie. Y así fue. El amigo Owen tuvo apariciones esporádicas en algunas series de éxito como Mentes Criminales o El Mentalista, así como en programas nacionales como 'Hit List' y en películas de medio pelo, sean de humor o de terror. Como del aire no se vive (salvo que te dediques a la energía eólica), se decidió a probar suerte en algo habitual de los actores de Hollywood o ex estrellas del deporte estadounidense: Montar un restaurante. Sherminator no fue tan lejos, quizá por falta de dinero, así que se metió a camarero, tal y como reconoció públicamente en 2014. Como si no le fueran a reconocer antes los clientes. Todo ello mientras seguía participando en castings y obteniendo papeles muy secundarios.

Fuera por su falta de ganas o capacidad, tuvo que dejarlo. ¿Y qué suelen hacer estas personas cuando no les da para lo anterior? Dedicarse a la venta. En su caso no de coches, sino de casas, como agente inmobiliario. Y ahí trata de ganarse la vida con algo que no le apasiona hasta que vuelvan a darle otra oportunidad que relance su carrera en la pequeña o gran pantalla.