No comparemos porque les hacemos un flaco favor. Como la generación ganadora lo normal es que no haya otra. Ni esta ni ninguna. Thiago no es Xavi; Fabián no es Iniesta ni se le aproximará nunca; lo de Unai e Iker no hace falta ni mencionarlo; y arriba Villa y el mejor Torres están muy lejos de los Morata, Sarabia y compañía. Por no ser, ni este Busquets es aquel Busquets. Venimos de donde venimos y eso lo condiciona todo. Pese a ello, el partido de ayer nos dice que en esta Eurocopa podremos ver una Selección Española activa (apretará con el bloque altito) y elaborada (poquitas transiciones vimos y sí mucho apoyo de seguridad tras las recuperaciones). Es respetable, pero no se adapta al fútbol actual. Recientemente cayó en mis manos un informe que dice que el tiempo medio de duración de los ataques que acababan en gol hoy por hoy es de poco más de cinco segundos y ante Portugal tan solo vimos tres acciones de esa naturaleza que curiosamente acabaron con dos remates peligrosos de Ferran y con la pelota que Morata estrelló en el travesaño. La España gloriosa tenía jugadores para jugar a lo que jugaba, pero me pregunto si esta los tiene. Por último decir que lo de los dos centrales zurdos de inicio tenemos que respetarlo, como también a aquellos que dicen que los zurdos de toda la vida han utilizado la derecha básicamente para subir al bus y puede que eso condicione a todo un equipo. Por lo menos el debutante Laporte es cierto que desplazó bien cuatro veces en largo, pero ojo porque cuando los partidos sean de verdad nos pueden coger la matrícula, buscarnos las cosquillas a la espalda del lateral y obligarnos a salir hacia la no dominante, algo que ayer ya se vio en alguna acción. Pudo ganar España, pero no me ilusionó apenas nada salvo ver a casi 15.000 espectadores en el Metropolitano. Añoro más la bendita normalidad que la España del tiki-taka...