El FC Barcelona está pagando parte de sus desmadres económicos de este milenio. Abrir la puerta de salida a Messi y tener dificultades para fichar o inscribir jugadores son algunas de las consecuencias. También los problemas para dar salidas a descartes que no cuentan o, incluso, poder pagar las nóminas completas al día. En este sentido, algunos jugadores culés dieron un paso al frente. Piqué fue el primero en revisar su contrato a la baja, dejando paso después a Jordi Alba, otro de los capitanes de la primera plantilla. Busquets y Sergi Roberto serán los siguientes, pero no los últimos en verse 'obligados' a cambiar su contrato ya firmado.

El lateral canterano, al igual que Piqué, ha aceptado una rebaja considerable de su ficha (alrededor de un 25 por ciento). Asimismo, Alba ha pactado también diferir una parte del salario de su contrato, que finaliza en junio del 2024. Desconocemos la letra pequeña o si estos acuerdos conllevan pagos 'en diferido', como se le propuso en su momento a Messi para que no se rebajara el sueldo real, sino fraccionarlo en el tiempo hasta después de colgar las botas.