Este año no es un año cualquiera para el pueblo de Pego ni para su equipo. En una localidad tan futbolera como lo es la de la Marina Alta, que su equipo de fútbol cumpla 100 años de historia no es un tema cualquiera. Y es que, como indica Joan Miquel Almela, archivero municipal y autor del libro del Centenario, podrían ser incluso más antiguas las raíces del club.

La ausencia de documentos oficiales que acrediten el año de fundación y, en concreto, el acta fundacional, dificultan estimar el año de nacimiento. Sin embargo, existen datos de 1918, 1921 y 1922. Finalmente se decidió por establecer el nacimiento en 1923, y 100 años más tarde, nos encontramos ante un acontecimiento al que no muchos equipos, ni siquiera en la Comunitat Valenciana, tienen el orgullo de decir.

Una historia labrada sobre el Cervantes, pero que no siempre fue así. No fue hasta finales del año 1931 cuando se inauguró el actual feudo, que fue construido piedra a piedra por los mismos jugadores. Hasta entonces, el fútbol en Pego se desarrollaba en un terreno de juego que acabó urbanizándose, y que a día de hoy corresponde al Carrer Pere Sala. Desgraciadamente, la práctica del fútbol desapareció durante un periodo de tiempo en el pueblo en el proceso en el que desapareció el antiguo campo, y se conseguían los permisos adyacentes para la construcción del actual Cervantes.

Durante la Segunda República el fútbol empezó a crecer a pasos agigantados, pero el desastre de la Guerra Civil cortó de raíz la práctica del fútbol organizado, quedando, como indica en su libro Joan Miquel, «un ambiente de enfrentamiento político y social que afectó de rebote al fútbol, que quedó dividido así como lo estaba también el fútbol». Durante la posguerra, a pesar de las dificultades de la población, el deporte rey volvió con fuerza, así como el Pego, que cambió su nomenclatura a Educación y Descanso Pego, y se inscribió en la Federación Valenciana de Fútbol. No solo cambió el nombre, se mudó de piel, pasando del clásico uniforme a rayas blancas y azules, al ‘roget’ por el que se le conoce hoy en día, con los pantalones azules.

El primer ascenso

Llegaban los años 50, y con el boyante crecimiento del balompié, llegaban los primeros éxitos del ED Pego. Un ascenso a Primera Regional en 1958, y que al año siguiente se convirtió en un segundo ascenso, esta vez a Tercera División, todo un hito histórico.

De la mano de Felipe Ara, que llegó a jugar en Primera División, dotó al equipo de una base de jugadores de su confianza de Alcoi, y llevó al equipo desde Primera Regional hasta tercera, donde se aguantó tres largas temporadas.

Fueron años duros para los ‘rogets’, que pasaron a llamarse Pego Club de Fútbol. Enfentandose a equipos como el Villarreal o el Castellón, la imposibilidad de mantenerse en una categoría tan costosa sumió al club en un descenso a los infiernos y terminó desapareciendo un año.

Fueron años de dura crisis económica y deportiva, al menos hasta finales de los setenta, cuando se empezó a ver el embrión de lo que sería un habitual de los campos de tercera división. Con el fin de la dictadura y el germen de la democracia empezó a ver la luz el club de la Marina Alta.

Ya de la mano de Pascual Sendra, el conjunto pegolino logró su segundo ascenso a Tercera en 1988 y, salvo por una reestructuración federativa que puso patas arriba las categorías inferiores, se volvió a preferente en 1993. Pero este equipo estaba hecho para cotas más altas, y tres años más tarde, volvió a su sitio con un tercer ascenso.

Se asentó en la categoría, e incluso disputó una fase de ascenso a Segunda División B, pero la moneda cayó cruz esta vez. En 2009 se volvió a la categoría preferente y, tras la pandemia del Covid-19, se descendió inevitablemente hasta el pozo de Primera Regional.

Hasta este curso, que coincidiendo con los 100 años de historia del club, el Pego CF ha ascendido de nuevo a la categoría preferente, a tan solo un paso del quinto escalón del fútbol nacional.

Todavía sabe a poco para un club histórico y centenario, pero cada vez se está más cerca de volver al lugar al que pertenece una entidad así, y un pueblo que respira fútbol por los cuatro costados como es la localidad alicantina de Pego, que este año está de celebración.