La derrota en Palma abrió más la herida del Levante esta temporada y acabó siendo el punto y final de la etapa de Paco López en el banquillo. Una época dorada y con muchas más luces que sombras. Más allá de un desenlace triste y que provoca el adiós de uno de los mejores técnicos en la historia de la entidad. El club decidió este domingo la salida del entrenador de Silla, que tras la séptima jornada sin ganar en LaLiga no ha aguantado en el cargo y se marcha con el equipo en descenso y con una sensación de que no se podía levantar el vuelo con el actual ritmo. Lo que empezó hace cuatro años termina ahora con el objetivo de la salvación logrado año tras año y con unas semifinales de Copa del Rey para guardar.

Ese fue el punto más alto pero curiosamente ahí se cerró el Levante más competitivo de la era Paco López. Después del KO en Orriols ante el Athletic se bajó el ritmo y el final de la 2020/21 fue el prólogo de lo que sucedería en este arranque de curso. Un equipo al que le cuesta ganar y que se dispara él solo en el pie en muchas ocasiones. Por eso, tras un Consejo de urgencia en el estadio se ha tomado la decisión de acabar con la etapa del técnico.

Plantilla agotada mentalmente y situación límite

Con esa dinámica la directiva no ha aguantado más y decidió prescindir de Paco López. Durante la jornada de este domingo 3 de octubre, el Consejo estuvo reunido y analizando la situación. Se puso encima de la mesa el futuro del técnico de Silla y al final la decisión fue la de despedir al entrenador de Silla tras ocho partidos sin ganar. Pero más allá de los tres empates y las cinco derrotas, el club ha tomado la decisión por las sensaciones.

Porque la plantilla está agotada también mentalmente y la situación dentro del vestuario era límite desde el punto de vista competitivo. El equipo había bajado el nivel, se percibía una sensación de falta de hambre e incluso de creer mucho menos en revertir la actual dinámica. Mallorca fue el punto y final pero la decisión no es fruto de un calentón ni mucho menos tras una derrota antes del parón. La realidad es que el equipo, por muchos factores, había perdido el rumbo y el club decide ahora apostar por un nuevo entrenador.

Paco López en el Levante-Celta, su último encuentro en el Ciutat SD

La buena noticia es que el Levante tiene aún margen de maniobra. Quedan 30 jornadas y hay tiempo por delante. De hecho, antes del duelo entre Granada y Sevilla el equipo aún no había pisado el descenso. Paradójicamente, un tanto de Rochina, que abandonó este verano el cuadro de Orriols, dejó al equipo entre los tres últimos.

La mala sin embargo es que el cuadro de Paco López no había demostrado hasta la fecha estar capacitado como para poder cambiar la situación. De hecho, el análisis global en el Ciutat de València es que se necesitaba un cambio desde lo futbolístico pero también en lo anímico. La plantilla está KO. El equipo ha perdido automatismos, pegada y además siguen los mismos problemas de siempre en defensa. Para colmo, el tema físico es otro de los puntos más complicados. De Frutos, Melero, Campaña, Bardhi... jugadores importantes han pasado por problemas este curso. Y el patrón es similar en muchas ocasiones.

Reunión de urgencia

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Con todos esos problemas, el Levante de Paco López fue escribiendo sus últimas líneas. Y este domingo ha llegado el momento de cerrar el libro. En el club se decidió qué hacer con su futuro y la decisión fue decretar el final de su proyecto. De hecho, el propio técnico fue convocado al borde de la medianoche a la reunión que el Consejo de Administración estaba manteniendo en las oficinas del estadio con la presencia del área deportiva.

La convocatoria de urgencia la hizo el presidente a primera hora de la tarde debido a la situación crítica y con el objetivo de intentar cambiar el rumbo de un vestuario que se encuentra en estos momentos en descenso. Con casi dos semanas por delante, el foco se pone ahora en tratar de entrenar al máximo para llegar al choque contra el Getafe, vital en todos los sentidos, con la mejor forma física y también anímica.