Álvaro González, uno de los nombres que baraja el Levante para reforzar la defensa, es una opción que se tambalea a falta de siete días para que el mercado de fichajes se cierre. El ‘3’ del Olympique de Marsella no cuenta para Jorge Sampaoli y su prioridad es encontrar destino en España para recuperar el protagonismo perdido en tierras francesas, y aunque el conjunto de Orriols pelee por sus servicios hasta final de temporada y lo tenga como una de sus preferencias, las dudas del propio central han aumentado en las últimas horas. La derrota frente al Cádiz fue el detonante de las incógnitas. El encuentro frente al equipo de Sergio Gónzalez, marcado en rojo para reenganchar al equipo en la batalla por la salvación, no cumplió con las expectativas y puso en jaque la operación de Álvaro González, quien a sus 32 años de edad, duda de la posibilidad de recalar en el Ciutat de València.

El defensa nacido en Potes es una de las múltiples opciones que ha ido manejando el Levante desde que el periodo de transferencias se abrió el 3 de enero, en unas semanas en las que el goteo de ofrecimientos y contactos para firmar la que se consideró una prioridad antes de Navidad. Por las oficinas de Orriols han pasado nombres como los de Callens, Nastasic, Siovas o Luis Abram, pero el de Álvaro González ha permanecido entre las preferencias por su experiencia, ganas de sentirse importante y deseo de regresar a su país natal. Sin embargo, tal y como ha podido saber SUPER, caer derrotado en la última jornada de LaLiga Santander y en un partido trascendental tuvo sus consecuencias. La distancia con la decimoséptima plaza, puesto que marca la permanencia en la élite del fútbol español, se sitúa a nueve puntos, mientras que la antepenúltima y la penúltima están a siete y a seis unidades respectivamente. Escenario convulso para cualquier futbolista que quiera reconducir su carrera, al igual que un contexto comprometido para un Levante que se queda con menos margen para obrar lo que, definitivamente, sería un milagro: quedarse en Primera División.

De hecho, en un mercado que adquiere pesimismo en clave granota, se plantea agilizar y priorizar las salidas y los ingresos en forma de traspasos para beneficiar a unas cuentas que reflejan pérdidas. La marcha de Pablo Martínez al Huesca, quien ayer se estrenó con gol en su primer partido como futbolista del conjunto oscense, solo se trató de un movimiento estratégico con el fin de curtir a un jugador bien valorado en Orriols. El objetivo en los próximos días es el de vender. En el escaparate están Mickael Malsa y Enis Bardhi, mientras que el club trabaja en rescindir el contrato de Nikola Vukcevic. El medio de Martinica tiene un precio de salida de tres millones de euros. El macedonio, por su parte, espera que su entorno formalice su traspaso con el 31 de enero como fecha límite, tal y como avanzó SUPER la semana pasada.

En los últimos coletazos de mercado de fichajes, el Levante deberá hacer un sobreesfuerzo para incorporar piezas a una plantilla donde las carencias son latentes semana tras semana. La opción de incorporar a un central es indiscutible y existe consenso para acometerlo, pero la derrota contra el Cádiz pone cuesta arriba realizar cualquier operación por cómo está la permanencia. De momento, Álvaro González se plantea seriamente si recalar en el Ciutat de València es lo más beneficioso para su trayectoria deportiva. Pensamiento que pone en un compromiso a un Levante no solo necesitado de incorporaciones, sino también de ingresos. Una situación complicada, difícil de sostener y que perjudica la obligación de permanecer en la élite del fútbol español.