Laurel Hubbard, levantadora de pesas, está haciendo historia. A sus 43 años, la neozelandesa amplía las puertas de la inclusión en el mundo del deporte siendo la primera atleta transgénero que va a competir en unos Juegos Olímpicos, concretamente, en la prueba femenina de 87 kilogramos. 

Fue hace ocho años cuando Gavin Hubbard (Nueva Zelanda, 1978), hijo del alcalde de Auckland, completó el proceso hormonal para el cambio de sexo. Antes de declararse trans en 2013, Gavin había competido en la categoría masculina. A partir de 2015, el Comité Olímpico Internacional (COI) permite a deportistas en transición al género femenino que compitan si sus niveles de testosterona resultan inferiores a diez nanomoles por litro durante, al menos, un año antes de las competiciones. 

Las autoridades políticas de Nueva Zelanda, así como la federación de su deporte, la halterofilia, no han dudado en apoyar a Laurel. "Además de estar entre las mejores del mundo en su rama competitiva, Laurel ha cumplido con los criterios de elegibilidad de la IWF, incluidos los basados ​​en las pautas de la Declaración de Consenso del COI para los atletas transgénero", comenta la directora ejecutiva del Comité Olímpico de Nueva Zelanda, Kereyn Smith, en un comunicado. "Reconocemos que la identidad de género en el deporte es un tema muy delicado y complejo que requiere un equilibrio entre los derechos humanos y la equidad en el campo de juego".

Laurel Hubbard AFP

La controversia, sin embargo, no deja de perseguir a Hubbard. En 2018, la asociación de halterofilia de Australia intentó, sin éxito, impedir que compitiera en los Juegos de la Commonwealth. "Las reglas para la calificación han sido establecidas por la Federación Internacional de Halterofilia antes de que comenzaran las calificaciones", dijo en su defensa el presidente del COI, Thomas Bach, durante una conferencia de prensa. "Estas reglas se aplican y no se pueden cambiar durante las competencias en curso".

Y Aunque Hubbard hizo historia al clasificarse para el evento olímpico femenino de 87 kilogramos en mayo, su victoria ha estado bajo la lupa por su condición sexual y afectiva. Existen voces críticas, como las del presidente de la Federación Española de Halterofilia, que denuncian una supuesta ventaja física para la competición. "Es una pesadilla. Hay que aceptar las normas del COI, pero es un tema que no está resuelto. Yo vi competir a Laurel en 2017: era categoría femenina, pero era todavía el levantador más fuerte... Posiblemente este chico no se hubiera clasificado para los Juegos en masculino. No sé si tendrán que hacer una nueva categoría, pero no es justo que las chicas se encuentren ahora con ese problema. Por mucho que cumpla la normativa, su masa ósea no puede cambiarla de la noche a la mañana”, declaró Constantino Iglesias a finales de junio en El País.

Pese a este tipo de planteamientos, médicos y científicos creen que los mismos son simplificaciones excesivas que no respaldan los hechos. "Al mismo tiempo, el COI se encuentra en una fase de investigación con todas las partes interesadas… para revisar las reglas y, finalmente, elaborar algunas pautas que no pueden ser reglas porque esta es una cuestión en la que no existe una solución o una talla única para este asunto", dice Bach. "Existen diferencias de un deporte a otro". "Las reglas existen y deben ser aplicadas y no se pueden cambiar durante un sistema de clasificación en curso", explica Bach. "Es en esto en lo que confían todos los atletas del mundo: que se están aplicando las reglas".

Más recientemente, la levantadora de pesas belga Anna Vanbellinghen se pronunció también en contra de la elegibilidad olímpica de Hubbard, que dijo que era "injusta" y "como una broma de mal gusto".

"No es mi papel ni mi objetivo cambiar la mentalidad de la gente", apuntó Hubbard a Radio New Zealand en 2017. "Espero que me apoyen, pero no me corresponde a mí obligarlos a hacerlo".

Mientras tanto, el gobierno neozelandés y el Comité Olímpico de Nueva Zelanda la respaldan plenamente. “Como equipo de Nueva Zelanda, tenemos una fuerte cultura de inclusión y respeto para todos. Reconocemos que la identidad de género en el deporte es un tema muy delicado y complejo que requiere un equilibrio entre los derechos humanos y la equidad en el campo de juego”, sostiene Kereyn Smith, director del principal organismo deportivo del país neozelandés.

Por su parte, Richie Patterson, el jefe de Halterofilia Olímpica de Nueva Zelanda, menciona que Hubbard había mostrado “coraje y perseverancia” para recuperarse de una lesión de 2018 que amenazó su carrera. “Esperamos poder apoyarla en sus preparativos finales”, concluye.