El Levante cerró la primera vuelta haciendo otra vez el ridículo y con un pie en Segunda. Un punto y el bochorno en Copa es el bagaje de Alessio, cuya mejor prensa dentro y fuera no le salva de estar chamuscándose, tanto o ya más que primero Paco y después Pereira. Sin embargo, los disparos no pueden apuntar solo al entrenador, ni al actual ni a los anteriores. Cuando Alessio manifestaba que «todos creemos en la salvación» hablaba por él, no por los demás. Son demasiados los implicados que han dado la salvación por imposible. Y no hay escudo tampoco que proteja a Quico, ni siquiera el de unos jugadores a los que ha acabado malcriando. Han sido demasiados errores graves y seguidos como para no haber llegado a este punto en el que el equipo está reventado y sin proyecto. Al Consejo en general y al presidente en particular se les pidió en la Junta recuperar la sostenibilidad y es urgente que haya un plan.

FERRAN TORRES

Unos se indignaron con él por decir que se marchó «pensando en volver a un grande». Y otros lo hicieron con Lim por empequeñecer tanto al Valencia. Según vean más grave lo primero que lo segundo, dos bandos enfrentados. Lo cierto es que Ferran, que siempre reconoce que su equipo es el Valencia y sus ídolos Villa y Ayala, habría podido evitar el charco con un guiño. Pero el valenciano más caro de la historia es mejor futbolista que relaciones públicas. No hay nada, aun así, para disimular que hubo una gestión deficiente por parte de muchos, primero por no renovarlo y después por malvenderlo de la forma en la que se hizo. La sinceridad del de Foios, al que le aguarda un recibimiento complicado cuando vuelva a Mestalla, se resume en que estando en el Camp Nou ni siquiera le dolieron prendas en reconocer que igual que el Barcelona le habría servido el Madrid. Y además de verdad, porque los dos estaban detrás y la diferencia ha sido que Xavi se ha lanzado antes. Haber rascado al menos cinco kilos, pobre consuelo, es lo mejor para el Valencia después de no haber ingresado ni una variable.