Opinión

Dos elecciones, dos

Con la dimisión de Rubiales se abren más escenarios para su sucesión

La Fiscalía pide que Rubiales no pueda acercarse a Jenni Hermoso ni comunicarse con ella

La Fiscalía pide que Rubiales no pueda acercarse a Jenni Hermoso ni comunicarse con ella / EFE

Ahora que Luis Rubiales ha dimitido de su puesto de presidente de la RFEF, que tenía suspendido por una decisión del comité disciplinario de FIFA por noventa días, se abren nuevos escenarios para ocupar esa plaza que, como hemos podido apreciar, tiene una importancia más allá del mero fútbol.

El fútbol, reflejo como toda otra actividad, de lo que es la vida, ha visto como se truncaba la carrera de Rubiales, que va a tener que luchar, como él mismo ha dicho, en los foros judiciales y ya no deportivos como era su deseo original. Fuera de juego el ya expresidente, se abre la veda para este puesto que, aunque en el foco de todo, tiene un enorme atractivo, sobre todo ahora que el Mundial 2030 puede ser de, entre otros países, España.

Quien haya estado en mundiales ha podido apreciar lo que produce tanto mediáticamente como económicamente a un país y este es un año, el 2030, que no se debe desaprovechar. Esta es la elección número uno del artículo, que se llevará a cabo en septiembre de 2024. Ahí se jugará entre dos candidaturas, la sudamericana de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay, donde el enfoque principal para propiciar su victoria sería el histórico: el centenario del Mundial de 1930, primero que se llevó a cabo.

Y, del otro lado, España, Portugal, Marruecos (estos seguros) y, quizá, Ucrania, que está de forma simbólica, pero que no creo que sea un factor que atraiga votos, ni tan siquiera por simpatía. Entre estos dos se juegan los dados mundialistas y España, como cabeza más visible y que se llevaría el mayor trozo del pastel, ha de liderar. ¿Pero quién lo va a hacer? 

Esta es la cuestión hamletiana que todos los interesados en el fútbol se preguntan. Y esa es la segunda elección de la que quiero hablar, pero que puede tener una influencia de gran calado en la primera. ¿Quién será el presidente de la RFEF que, desde ahora hasta septiembre de 2024, estará al mando?

Existen dos posibilidades que tienen ambas cosas positivas y negativas. La primera sería la de que el interino, Pedro Rocha, de acuerdo con los Estatutos de la RFEF, convocara elecciones con una comisión gestora y que la Asamblea actual de la federación eligiera, de entre sus miembros, al presidente que estaría el tiempo que le restaba a Luis Rubiales, esto es un año y dos meses.

Durante esos catorce meses tendría que lidiar con el problema de la elección mundialista y, dado que los sudamericanos no se van a quedar callados y a utilizar todo, desde la guerra en Ucrania que desgraciadamente veo que estará todavía ahí en septiembre del año que viene, siguiendo por el terremoto en Marruecos y su peligro en infraestructuras (cosa que no es ética, pero si legal) y terminando con la situación en la RFEF.

Por ello, siendo una candidatura liderada por España, debe tener un mando sólido, porque los estadios (menos el Nou Mestalla…) están ya hechos o lo estarán, modernísimos y preparados para todo. En Portugal también está todo al dente, y faltaría activar Marruecos solo (ya que no veo lo de Ucrania más que como un dardo emocional, aunque no tanto como algunos creen…).

La segunda opción es abrir el melón de unas elecciones para todos donde, como nos encontramos en una situación de excepción, pudiera elegirse un candidato no solo de los que está ahora en la Asamblea, sino cualquier otro que viniera de fuera de ese foro. Es donde los nombres aparecen como flores en primavera.

Así, Casillas, Alemany, Emilio García (jefe legal de FIFA), David Aganzo de la AFE y FIFPro y otros más están siendo publicitados, algunos sin tan siquiera quererlo. Esta posibilidad, que es la que sin duda prefiere el CSD y el gobierno, una vez se ha marchado Rubiales, choca con los ‘aplausos’ a este último en su comparecencia para no dimitir y no gusta que alguien del viejo estamento pueda continuar como mandamás federativo.

Pero el hecho es que los votos de las elecciones, sean unas u otros, van a ser los mismos y la Asamblea tiene los miembros que tiene, votando para unos ‘internos’ o ‘externos’, por lo que el juego de búsqueda de votos será el mismo. El núcleo de electores es el que es y eso no lo puede cambiar ni el TAD ni el Gobierno… 

Interesante se pone la cosa, intentando sacar el voto perdido para arrimar la ascua de una elección u otra, ya no importa, porque serán los mismos los que decidan. Pero recordemos que nos jugamos mucho y que ser sede de un mundial de FIFA reporta, así que veremos qué se decide. Mientras las mentes preclaras lo estudian, estrenemos este casi otoño con la lectura de ‘Apetito por París’, una pequeña delicia de A.J. Liebling. Bon appétit y cuídense.