Opinión

De camino a La Catedral para seguir creyendo

El equipo no necesita ruido ni excusas ni objetivos en octubre, solo pensar en fútbol

Los jugadores del Valencia CF celebran un gol en Mestalla

Los jugadores del Valencia CF celebran un gol en Mestalla / JM LÓPEZ

Sin distracciones y con la confianza alta el equipo visita San Mamés. El Valencia camina por un momento clave del curso. Lo que el año pasado era alegría por golear al Betis antes de irse a Catar, después dio paso al hundimiento. Las temporadas son más largas que un invierno en Poniente y las dinámicas peligrosas porque te arrastran como el mar: o al éxtasis desmedido o al fondo del abismo. Tras el último parón el equipo ganó y demostró dos cosas: perspicacia para evitar la ansiedad de volver a pinchar y arrojo para la levantarse ante una mala racha. No es cosa de la edad, sino de tener madurez y ambición, las que contagia un tipo como Baraja, santo y seña de un Valencia campeón. Además del Pipo y de los jugadores, la reacción radica en la adaptación de Amallah a la espera de dos soldados con mucho que aportar como Yaremchuk y Canós o en el hecho de que la enfermería se vacíe poco a poco, dando tregua a una plantilla corta, pero que debe aprovechar los vuelos europeos de otros equipos más arriba en la tabla, pero también, más abajo. González Fuertes, Figueroa Vázquez... mientras unos y otros se pelean por nosequé «sociológico», al Valencia le han clavado dos árbitros con antecedentes y con el nivel más bajo de la Liga a la chita callando. No es una queja, más bien una petición: que no interfieran tampoco en el rumbo de los chicos del Pipo. No necesitan ruido ni excusas ni objetivos en octubre solo pensar en fútbol. Y por cierto que sigan vertiendo calumnias sobre Mestalla, ahí está como uno de los campos con más afluencia este año. Sigan.