Opinión

La vuelta del gran capitán y el orgullo del Valencia de Baraja

Si Jaume no tuviera sitio en la plantilla, el Pipo se lo habría dicho en la cara, como a otros

El portero y segundo capitán del Valencia Jaume Domènech

El portero y segundo capitán del Valencia Jaume Domènech / SD

Jaume Domènech va a volver a jugar un partido oficial con el Valencia diecisiete meses después del último, que se dice pronto. Aquel Valencia-Celta que cerraba la campaña 21/22, en el que se intentó vaciar Mestalla porque eso iba a servir para ‘cambiar las cosas’. No quiero mezclar temas, pero, año y medio más tarde, no veo demasiados cambios, o al menos no cambios que hayan tenido su origen en todo aquello. Lo cual significó una imagen que a mí, como valencianista, no me gustó en absoluto.

Pero no me desvío. Jaume, capitán de este equipo y uno de los hombres más importantes del vestuario, si Baraja así lo estima, será el portero titular del Valencia en el partido de Copa del Rey que nos enfrentará al Logroñés. Un día especial. Un momento muy especial para él y también para su familia, pues solo ellos saben realmente por lo que ha pasado, lo que ha trabajado, lo que ha aguantado y lo que ha ayudado cuando aún se mordía la lengua por el dolor que seguía sufriendo a causa de la lesión.

Es posible que lo que diga yo sobre él tenga menos peso porque somos amigos, porque le tengo un cariño muy especial y porque lo miro yendo mucho más allá del jugador. Pero si resulta que no hay entrenador que no lo quiera en su plantilla, cerca de él y siempre teniendo un papel muy importante aunque haya otro compañero que vaya por delante a la hora de jugar… Igual tampoco hace falta que diga nada, simplemente que destaque un nombre más de la lista: en este caso el de Rubén Baraja, quien hace lo mismo que el resto de técnicos del Valencia desde hace ya casi diez años. Esto, por más que a Jaume siempre se le quiera negar el pan y la sal, no tiene discusión alguna.

Si juega me voy a alegrar mucho por él. Muchísimo. Con todo el respeto a Cristian Rivero, por supuesto. Porque Jaume se lo merece, sí, y lo digo abiertamente. Porque lo pienso y porque es de justicia. Sé que no soy objetivo (ni lo pretendo), pero también sé que si Jaume no tuviera un sitio en la plantilla del Valencia, Baraja, al igual que ha hecho con otros, se lo habría dicho cara a cara y ahora mismo no estaría aquí. No desdeñemos estos detalles, que lo hacemos mucho.

Y hablando del Pipo…

Aquí otro tema del que nunca me canso de hablar. La alegría que siento al ver toda la gente que se ha subido al carro de Baraja no la puedo explicar con palabras. Igual me da un capón por contar esto, pero al director de este periódico le he dicho mil veces (y no sólo ahora) que creyera en él, que nos iba a sacar del atolladero primero y que después, con algo de ayuda, nos iba a hacer felices en base a nuestras posibilidades.

Ver jugar a este equipo me emociona. Y a quien no comparta este sentimiento le diría que no se enfade, que simplemente lo respete, que no es tan difícil. En Bilbao sentí orgullo como hacía tiempo que no lo sentía, y rabia como no recordaba cuando nos hicieron el empate. Se vio un trabajo descomunal, se vio una plantilla identificada con una manera de entender el juego y que va a muerte con su entrenador más allá de postureos y declaraciones de cara a la galería. Si el señor Peter Lim quiere, que debería querer y para eso le habrán de convencer los de aquí (una tarea que es muy complicada y a la que no damos valor alguno), en enero podríamos tener un equipo mucho más fuerte. Pero hasta entonces disfrutemos de este proceso, que es maravilloso, y dejemos a un lado tanto drama, que eso no ayuda a nadie.