Opinión | Negociaciones para la investidura

Demasiado poder para Puigdemont

El fracaso de la derecha el 23J abrió una brecha inesperada para la continuidad de Pedro Sánchez. Desde un primer momento, Junts se erigió en el socio clave, codiciado por Feijóo pero solo al alcance de los socialistas bajo las concesiones de rigor. La amnistía no solo es un recurso mágico para engrasar la

, sino que el PSOE permitirá gracias al perdón que el PP pueda pactar con el catalanismo moderado en elecciones venideras. Los cuatro folios del "

" que nadie va a leer se caracterizan por una contención ejemplar, donde la izquierda atiende al relato independentista, pero Puigdemont también se ve obligado a firmar las "profundas discrepancias" y "desconfianzas mutuas". En realidad es el "Desacuerdo PSOE-Junts".

Por si quedaran dudas, las intervenciones delirantes de Ayuso opacando a Feijóo y olvidando las algaradas en su terrritorio confirmarían que algo habrán hecho bien PSOE y Junts. ¿De dónde surge pues la desconfianza hacia un "Desacuerdo" que llega tarde y que se emite en Bruselas con los socialistas de comparsas? El error ha consistido en conceder demasiado poder a Puigdemont, aunque en el Ferraz sitiado debieron respirar aliviados al comprobar que el expresident catalán solo pedía protagonismo y no independentismo, en la alocución desde lo que sigue considerando su "exilio".

Junts posee nada menos que siete votos, pero nada más que siete votos.

El acertado "gamble" o "

", en feliz expresión del Financial Times, se refuerza al comprobar que Sánchez se enfrenta en solitario a la ultraderecha semifranquista, liderada por Aznar y reforzada por González. La heroicidad del candidato se ha visto empañada, al transmitir la sensación de que Puigdemont dirigía las negociaciones. Sin embargo, el poder final residirá en un Gobierno presidido por el PSOE y la independencia ha desaparecido del horizonte.

Sánchez ha tenido que aceptar los principios nacionalistas, algo a lo que también estaba dispuesto Feijóo, pero Puigdemont ha de encajar asimismo la legitimidad de supuestos socialistas que le parecían inaceptables. A cambio, monopoliza el "Desacuerdo".