Opinión

A ver ahora quien sale a explicar esto

El mensaje con el que ha vuelto Layhoon de Singapur es más de lo mismo. Un golpe aun así duro, muy duro, sobre todo para el VCF 

Layhoon

Layhoon

El director deportivo y todos los que en el Valencia CF estaban pendientes una vez más del OK de Lim ya han salido de dudas. Nada de nada para invertir en fichajes durante el mercado de enero. Cero patatero. Y cero sorpresas también con el desinterés del máximo accionista en mejorar la parcela deportiva. Un golpe duro, otro más, tanto para el club en general como para los que a nivel individual albergaban esperanzas de que su trabajo sirviese para algo.

Y es que el mensaje con el que Layhoon ha vuelto de Singapur es más de lo mismo. Un viaje al que fue sola, sin el management local, y del que habrá que ver ahora quién da cuentas, si es que alguien lo hace. Después de ventilarse con un vídeo la exigencia de Baraja de fijar el objetivo de la temporada, una permanencia que sería un error dar por encarrilada conforme está de mimbres la plantilla, se hace complicado pensar en la presidenta dando explicaciones de cualquier otra cosa. Pero debería ser ella, y nadie más que ella, quien las diese. Ni Solís, ni Corona ni nadie más salvo ella, la ‘jefa’, que por algo es la única que tiene acceso al ‘jefe’.

El mismo por cierto que le habrá trasladado consignas para todas las empresas de su holding, entre ellas un Valencia que con la Junta de accionistas a la vuelta de la esquina bien haría en contestar las preguntas que le ha formulado Libertad VCF, todas ellas de máximo interés para los accionistas, los valencianistas y también las instituciones cuyo destino está indisolublemente ligado al convenio urbanístico por el Nou Mestalla.

Las noticias siempre son malas noticias para alguien y esa es una máxima del todo vigente, sobre todo en tiempos como estos de peajes insospechados y bochornosos para ejercicios periodísticos en los que no solo se cuenta la verdad sino que, como en Meriton Confidencial, se hace con datos y documentos en la mano, tanto los que ven la luz como los que sirven de respaldo para todo lo que se acaba publicando.