Opinión

Yarek apártame de Netflix

Solo queda esperar que el entusiasmo de los canteranos se imponga otra tarde más 

Yarek, imagen de archivo

Yarek, imagen de archivo

Cuando llegué a trabajar a Girona el equipo militaba en 1ª catalana, lo que era la Preferente de aquí. Cuando me fui cinco años después, ya estaba en la 2ªB de entonces. Y Montilivi era un estadio con solo tres gradas, pues la del este se había hundido y estaba cubierta por una gran lona de publicidad, que no impedía que desde un montículo cercano se pudiera ver el partido sin pagar.

De aquello hace veinticinco años, y aquel equipo que tenía menos asistencia que el Figueres y el Palamós recibe esta tarde al Valencia como líder. Solo es un dato que demuestra la constante evolución del fútbol, donde además de la confección de un buen equipo competitivo, la buena gestión es la base de todo. Y de los pecados de grandeza no se libra nadie, ni el Barça, ni el Madrid, como ha reconocido Gerard Piqué, uno de los futbolistas con más cabeza para los negocios, como está comprobado. El ex central azulgrana, firme partidario de una Superliga europea, no esconde que los clubes que se queden fuera de esa nueva competición su valor tenderá a cero. Y ahí está el Valencia.

El también propietario del Andorra, repite algo que ya lo he oído en otra parte, incluso a amigos futboleros de toda la vida, el fútbol compite con Netflix. En el reparto de los derechos de televisión, el fútbol moderno, está la madre del cordero. LaLiga distribuye 2.000 millones sin hacer caso a la audiencia, y Piqué pone el ejemplo extremo de su Andorra para dejar claro el despropósito, pues en caso de subir a Primera se garantizaría 50 millones, mientras que los dos grandes reciben 150 millones con cien mil veces más seguidores.

El actual modelo futbolístico español está a punto de desaparecer, pero ojo si el cambio fuera mañana, el Girona estaría mejor posicionado para la supervivencia que el Valencia, para dejarlo claro. Nada serviría el número de seguidores, el estadio o la historia. A un desastre parecido nadie puso remedio en Málaga, Zaragoza o A Coruña. Ejemplos donde las instituciones miraron a otra parte, como pasará aquí.

Mientras tanto, Baraja pasea con este Valencia low cost como puede. Nunca sabremos si hubiera sido un entrenador para un equipo grande, porque no se queja de nada, ni cuando le vuelven a cerrar la puerta para fichar en invierno. Puede que con ese comportamiento sumiso sea elevado al altar de ‘empleado del año’ por Meriton, pero su silencio sirve poco. No es cuestión de perder energías, se trata de dar un poco la cara por el valencianismo. Está bien saber que Yarek Gasiorowski Hernandis puede estrenar titularidad en Montilivi, pero el de Polinyà, por mucho valor que demuestre en cada minuto, no está al nivel de Gayà. Y así podíamos ir a cada una de las posiciones. El Valencia solo ha ganado un partido fuera de Mestalla hasta ahora.

Habíamos quedado que este mes que empieza era clave para saber el objetivo de la temporada, pero con la nueva prohibición para fichar decretada en Singapur no hay esperanza posible, así que solo queda esperar que el entusiasmo de los canteranos, con Yarek a la cabeza, se imponga otra tarde más. Pero ojo, no es solo Netflix, que también, a este paso y con la desafección tan enorme entre el valencianismo y su club, cualquier excusa será buena, antes que sentarse a la hora de comer con el presentimiento de tener una mala digestión.