Opinión

Sobradamente preparados aún no

La situación de Valencia y Levante empuja hacia arriba a talentos de enorme potencial pero con prácticamente casi todo por pulir

Arosa SC - Valencia CF

Arosa SC - Valencia CF / SD

Jóvenes aunque sobradamente preparados fue el término que apareció en la promoción del Renault Clio JASP y con el que se reconocía el valor de todos esos chicos y chicas que apuntaban alto. Era 1996 y todavía faltaba una década para que nacieran los chavales que protagonizan nuestra portada de este jueves. Ali Fadal, Mario Camus o el benjamín de todos, el granota Buba Sangare, son talentos en potencia pero lejos todavía de romper el cascarón. Productos sin duda de la situación económica y deportiva que atraviesan Valencia y Levante. Pero aun así, como acaba ocurriendo con las muchas oportunidades que surgen en momentos de crisis, también lo mejor a lo que agarrarse tal y como están las cosas. Los trece canteranos que han debutado ya con Baraja, más los que han estado a punto de hacerlo, son la demostración de las limitaciones extremas de la plantilla confeccionada bajo los parámetros de Lim. Una condena y al mismo tiempo la ocasión perfecta para construir un proyecto alrededor de decisiones bien tomadas como los blindajes de los que más alto apuntan, con independencia eso sí del desenlace que se decida en Singapur. Y en Orriols, en tiempos en los que Danvila no se solo ha hablado con remilgos del Femenino sino también de la Ciudad Deportiva de Nazaret, una paradoja más que añadir. Tan cierto es que el futuro pasa por inyectar dinero como que ahora más que nunca es necesaria una política en la que la cantera no compute como gasto sino como inversión. Nunca es mal ejemplo las cosas que se hacen cerca y la entrevista a Juan Botella, hombre fuerte del Maratón Valencia, resulta reveladora de lo que significa creer en una idea y lanzarse a por ella. El millón de euros con el que se premiará al atleta que baje de las dos horas terminará siendo calderilla al lado de lo que esa apuesta va a significar para el crecimiento de una prueba que ya es grande de por sí pero para lo que no vale ser la cuarta del mundo.