Opinión

Se va un jeta de manual

Paulista durante un partido con el Valencia

Paulista durante un partido con el Valencia / SD

Aunque la lágrima es libre, cuesta pensar que alguien vaya a derramar muchas por Paulista. A lo tonto, llevaba ya casi siete temporadas en Mestalla, algo inaudito con el pájaro Lim al mando. En otro tiempo, se podría considerar su longevidad como demostración de buen rendimiento pero ahora no es más que prueba manifiesta de que nadie ha querido pagar un solo euro para llevárselo. Y no es de extrañar. Paulista sólo funcionó, en todo este tiempo, un par de campañas como compañero de baile de Garay. Los dos formaron una pareja sobre la que Marcelino cimentó su fútbol y los resultados que consiguió al frente del equipo.

Desaparecido Garay, a Paulista se le empezaron a ver todas las costuras. Sus temporadas al lado de Diakhaby fueron de mal en peor y terminaron por sembrar el pánico cada vez que saltaban al campo. No suele ser buena idea juntar a un pirómano con un niño que colecciona encendedores. Se ha pasado varias temporadas entre lesiones más o menos creíbles, recuperaciones milagrosas que ponían en entredicho la ciencia médica mundial, expulsiones sin sentido por su peculiar interpretación de la conversación amistosa con el árbitro o la patadita disimulada por detrás y cantadas de esas que no solía tener un central del Valencia cuando no existía Instagram. Milagrosamente, esta temporada estaba recuperando el tono. Sospechosamente, lo ha hecho coincidiendo con la finalización de su contrato, sabiendo que jugando un número asequible de partidos tenía garantizada la renovación. Se lo lleva por petición expresa Simeone, consumado especialista en quemar el dinero en centrales estrafalarios tipo Soyuncu o Ujfalusi, a los que se une ahora el brasileño. El que busque panegíricos para un jeta, que pase de página.

El problema no es que se vaya Paulista, sino que su marcha nos devuelve a Diakhaby, el Pedro Sánchez del fútbol español, un superviviente donde los haya. Somos tan pardillos que ni siquiera lo habíamos anticipado. El equipo va tan bien que el pájaro Lim empezaba a ponerse nervioso. Qué mejor para que las aguas vuelvan a su cauce que desempolvar el uniforme de Mouktar, al que se le está poniendo cara de capitán para muchos años. Nada de fichar otro central, por tanto, no vaya a ser que acabe frustrando la fulgurante carrera del chaval.

Papelón para Baraja cuando ya tenía pareja de centrales consolidada. Se queda sin balas en la cartuchera porque Yarek no ha dado, ni de lejos, el nivel de Mosquera y el turco no vale ni para hacer de cono en los entrenamientos. Uno se pregunta si el terrorismo deportivo que practica Meriton, con la afición del Valencia como víctima silente, queda fuera o no de la famosa ley de amnistía.