28 de julio de 2018
28.07.2018
28/07/2018

Ni cuadro los balances ni me llevo comisión

No es que no quiera mojarme, es que realmente no sé qué es mejor con Lerma.

28.07.2018 | 13:24
Ni cuadro los balances ni me llevo comisión

No es que no quiera mojarme, es que realmente no sé qué es mejor con Lerma. Tal que así lo escribo, como me sale. Con total libertad y, salvo a ti que me estás volviendo a leer, sin tener que rendirle cuentas a nadie por lo que opino. En el fondo me da igual si el Levante acepta o rechaza la millonada del Bournemouth porque ni soy yo quien cuadra los balances del club ni tampoco cobro comisión o porcentaje del traspaso. Yo de Quico como ejecutivo y responsable último de las decisiones lo que espero es que haga lo mejor para la entidad y, en especial, para el equipo. Como CEO de una empresa de fútbol, lo que sí que le exijo es que tenga a los mejores jugadores que sea posible. Si vendiendo a Lerma va a construirse una plantilla más fuerte, que lo venda. Pero si lo mejor deportivamente es quedárselo porque va a tener lo mismo, que se lo quede. Y si de lo que va esto en realidad es de venderlo todavía por más dinero, pues entonces a cruzar los dedos.


La cuadratura del círculo

En su década prodigiosa al frente del Levante, Quico ha reventado muchas compras por estirar la cuerda más de la cuenta. Sin embargo, si en algo ha rozado la cuadratura del círculo ha sido en no dar su brazo a torcer en las ventas, una virtud que fue clave para salvar la bola de partido en Hacienda con Keylor y limpiarse poco a poco la deuda a base de tira y afloja. Una cosa es no hacerle la rosca por todo y otra dejar de reconocerle que en esto el voto de confianza se lo tiene ganado y de sobra.


Ahí aguantando el tirón

Tras firmar hace dos días su renoventa, no hay que ser adivino para tener claro que Lerma está loco por irse y que si a estas alturas no ha vuelto, ayer por un pito y hoy por una flauta, es porque no quiere, con lo que ha tirado así un pulso que el club camufla como puede con lo de que sigue «pendiente de incorporación». En el Mundial se ha revalorizado sin que su rendimiento fuese la repera, mientras que la inflación del mercado ha hecho el resto para que su cotización, aunque por debajo de su vieja cláusula de 30 kilos, esté por las nubes. Darle más vueltas a lo de siempre, a declaraciones del pasado o a que si los contratos están para cumplirse y todo eso no lleva a nada. De lo que se trata es de tener el mejor club y el mejor equipo.


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