13 de abril de 2019
13.04.2019
13/04/2019

El gol de Coke en los tiempos antes del VAR

Desgraciadamente el de Mestalla la temporada pasada no ha sido el último gol injustamente anulado a Coke

13.04.2019 | 12:33
El gol de Coke en los tiempos antes del VAR

Desgraciadamente el de Mestalla la temporada pasada no ha sido el último gol injustamente anulado a Coke y eso a que a diferencia de entonces ahora hay VAR. Pese a la tecnología, el Levante se ha quedado sin margen de error propio por culpa de los ajenos y eso es algo que de cara al Derbi condiciona en extremo su puesta en escena. Tal es la obsesión en Orriols que esta semana uno de los temas de debate ha sido si la rajada de Quico en Bilbao influyó para bien en el último arbitraje, como si lo natural fuese que el atropello de Mantovani dentro del área lo sacasen fuera. Todo por obra y gracia de quien tira las líneas para que el talón de Morales sí que esté en fuera de juego y no el dedo gordo de De Marcos. Por los objetivos en LaLiga, numéricamente es el Valencia quien se la juega porque para la Champions le faltan más puntos que al Levante para la salvación. Pero a nivel de sensaciones no hay color entre el estado anímico de unos y de otros. Mientras que los blanquinegros disiparon en Vila-real los nubarrones de Vallecas, los azulgranas todavía se lamen las heridas de la bala perdida contra el Huesca, un empate en el límite de podérselo permitir por culpa de lo que les han birlado. Los problemas con el fondo de armario, la debilidad defensiva y las dudas por el nivel de batería de los jugadores son el lastre que debe gestionar un Paco López que, por contra, dispone con Morales y Roger de una pareja de ataque con unos números más letales que la mejor de Marcelino.

Nombres propios del Derbi

Roger hizo un doblete en el Derbi del Ciutat y lleva dos titularidades seguidas, pero eso no le garantiza un puesto en el once este domingo. Aunque Paco tiene sus razones, al Pistolero tampoco le faltan las suyas para considerarlo una injusticia deportiva. Eso sí, alegre o no la cara, y aunque el enfado le empuje a asomar la patita con los 12 millones de su cláusula de escape, de él hay que esperar que esa rabia la siga canalizando en el campo. Lo mismo que de Mayoral, salga su cesión millón arriba o abajo según los partidos que juegue. Exactamente como Jason, al que hay que exigirle que lo dé todo, aunque sea por el míster sin el que no habría llegado hasta aquí. Y por supuesto, ahora que se ha convertido en el mejor pagado del equipo, igual que Campaña, al que el club ha atado sobre la bocina. Con él las ideas han estado lo suficientemente claras para saber que en realidad lo caro habría sido no renovarlo.


Más opiniones de Rafa Marín.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook