El informe preliminar de la Policía Local de Castellón sobre el atropello múltiple en el que el pasado viernes murieron tres peatones determina que el conductor de 24 años detenido -y posteriormente puesto en libertad con medidas cautelares- llevaba una velocidad excesiva en el momento del accidente en la avenida Alcora. 

Aunque todavía no existe una prueba pericial que determine la velocidad exacta que llevaba el autor del arrollamiento mortal, en base a las primeras indagaciones policiales, a la posición de los cadáveres y a la declaración de los testigos, los agentes municipales sí hacen constar que J.V.G. excedía los 40 km/h a los que se puede conducir en la avenida Alcora.

De hecho, así lo confirmaron también en sus declaraciones tanto el copiloto del propio turismo, como el otro pasajero -un menor que huyó del lugar y después acabó siendo identificado-, quienes incidieron en que J.V.G. iba "bastante rápido" e incluso comentaron que la velocidad a la que circulaban podía ser de "60 o 70 km/h".

Asimismo, incidieron en que el volantazo y posterior subida a la acera estuvo precedida del frenazo repentino del conductor que circulaba justo delante.

Según ha podido saber este diario, el golpe recibido por las víctimas fue tan fuerte que no solo murieron en el acto, sino que algunos perdieron los zapatos -habitual en este tipo de sucesos- pero también, de forma menos frecuente, incluso la ropa.

Sintomatología evidente

El mismo informe señala que el conductor detenido estaba claramente influenciado por la ingesta de bebidas alcohólicas y que tenía una sintomatología «evidente», a pesar de arrojar una tasa de alcoholemia que no llega a considerarse delito por sí misma. El joven dio un primer valor de 0,41 mg/l en el primer test realizado y 0,36 mg/l en la segunda prueba practicada por la Policía Local --cabe recordar que es la segunda prueba la que prevalece sobre la primera--.

Sin el atropello, hubiese recibido solo una multa y pérdida de puntos

De hecho, de no haber causado los tres homicidios por imprudencia y haber sido, por ejemplo, sometido a las pruebas de alcoholemia en un control rutinario, el conductor únicamente tendría que haber hecho frente a una sanción económica y a la pérdida de puntos del carnet de conducir.

El autor del atropello no hizo ademán de huir en ningún momento y quedó conmocionado por lo ocurrido, tendido en el suelo en los momentos iniciales. 

A preguntas de los agentes se mostró, no solo afectado en el habla y el comportamiento por el consumo de alcohol, sino también con una manifiesta inestabilidad emocional por la gravedad del suceso que había provocado.

Increpado en su detención

Tal y como pudo presenciar Mediterráneo, el conductor del BMW, que salió ileso, fue introducido en un coche patrulla de la Policía Local, en calidad de detenido, mientras decenas de vecinos y viandantes lo increpaban -algunos al grito de "asesino"-.

Aunque las competencias de tráfico y la investigación del accidente son de la Policía Local, numerosos agentes de la Nacional acudieron al lugar del suceso como apoyo. De hecho, el arrestado fue trasladado a los calabozos de la comisaría de la calle Río Sella, desde donde sería puesto a disposición judicial el pasado domingo.

La investigación del accidente continúa y se ampliará en las próximas semanas.