Desde el pasado 28 de abril, la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado buscaban a un individuo que habría provocado varios incendios forestales de noche y de madrugada en la zona de Cehegín, tal y como publicó La Opinión, del grupo Prensa Ibérica. Los Bomberos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento (CEIS)se emplearon a fondo en sofocar los fuegos causados por este sujeto, en la Sierra del Burete, en Murcia. El pirómano siguió haciendo de las suyas durante varios días seguidos: el 1 de mayo, volvía a arder la misma zona, indicaba entonces Emergencias.

El fuego obligó a movilizar a helicópteros, bomberos forestales y del Consorcio, agentes medioambientales, una brigada forestal y patrullas de la Guardia Civil y Policía Local.

Ya entonces se percataron los especialistas, a pie de monte, de que los fuegos habían sido intencionados. En esa zona, esa noche y la madrugada, no se había producido tormenta eléctrica, y que hubiese siete focos era sospechoso. La situación se puso en conocimiento de la Benemérita, Cuerpo encargado de tratar de esclarecer el caso.

Las pesquisas de los investigadores del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) dieron sus frutos. Desde el principio, estaban tras la pista de un sospechoso, el cual, presuntamente, se encontraría detrás de hasta 15 incendios provocados en el monte, apuntan fuentes cercanas al caso. Su zona de actuación: la citada Sierra del Burete. La mayoría del terreno quemado fue en Cehegín, aunque también alcanzó a montes pertenecientes a Caravaca de la Cruz.

El hombre será puesto a disposición judicial, aunque será un forense el que, con un examen, determine si es o no imputable. Y es que, según las mismas fuentes, el vecino podría sufrir un trastorno mental.

Cabe recordar que el Código Penal español castiga a aquel que provoque un incendio forestal con penas de entre uno y cinco años de cárcel, condena que puede llegar hasta los 20 años solo si se ha puesto en peligro la vida o la integridad física de las personas. Sin embargo, en la Región de Murcia, la mayoría de los pirómanos se acaban yendo de rositas, bien porque no han puesto en riesgo la vida de nadie, bien porque solo se les puede acusar de imprudentes o directamente tienen un trastorno psíquico: una enfermedad psíquica puede ser eximente.

Se da la circunstancia de que el sospechoso actuaba en unos días en los que había tormentas eléctricas y los rayos provocaban otros incendios, lo que obligaba a los servicios de Emergencias a emplearse a fondo. Por fortuna, ninguno de los fuegos ocasionó daños personales.

Del presunto pirómano ha trascendido que es de nacionalidad española, de 35 años de edad y vecino de un municipio de la Región.