El Valencia ha presentado un escrito de alegaciones este lunes, coincidiendo con el final del plazo, en el que ha vuelto a solicitar la prórroga de la ATE hasta 2030. La Conselleria de Economía (Compromís), informó tras recibir el informe de la de Territorio (PSOE) que mantenía los plazos de la misma, hasta 2025, pero no la prorrogaba. Pese a que la sintonía es mayor, esto arroja un escenario en el que el club se expone a nuevos incumplimientos y penalizaciones cuando en agosto venza la segunda fase. El Ayuntamiento, por otra parte, emitió un informe en el que proponía una multa de 2,3 millones por el incumplimiento de la primera.

"Reiteramos la más firme voluntad del club de retomar las negociaciones que se encuentran suspendidas en la actualidad al objeto de encontrar un modelo económico que garantice la viabilidad financiera de las actuaciones contempladas en la ATE tan pronto como la situación en el sector del fútbol en general y el club en particular se normalice", se lee en el escrito que firma Anil Murthy. "Creemos que la reorganización de plazos propuesta nos daría el margen suficiente para que estas circunstancias efectivamente se produzcan y nos permitiría acometer la totalidad de las actuaciones inmobiliarias previstas en la ATE dentro de los nuevos plazos solicitados".

El plan del Valencia pasa por empezar la construcción del Pabellón de Benicalap en enero de 2022 y retomar las obras del nuevo Mestalla en mayo de 2024, que se alargarían durante dos años más. El club, para el que el perjuicio es menor por el impacto de la crisis, ha provisionado en sus cuentas unas pérdidas de 15 millones en caso de que cayera la ATE. En las alegaciones no se aporta ninguna garantía respecto al cumplimiento, aunque en reuniones técnicas sí que se ha deslizado el deseo de que sea el mismo operador quien compre las parcelas y acabe el estadio.