José Bordalás es un entrenador de discurso ganador. El alicantino se ha caracterizado a lo largo de su carrera por impregnar de un ‘ADN’ competitivo y una mentalidad ambiciosa a los equipos que ha dirigido, llevándolos en muchas ocasiones rendir por encima de lo previsto. A lo largo de su dilatada carrera, el actual técnico del Valencia CF ha cambiado el rumbo de numerosos equipos, pero una de sus obras ‘de autor’ más recordadas es el Elche CF. Este sábado volverá, como visitante, al Martínez Valero para medirse a una entidad a la que hizo levantar el cuello y convenció que su horizonte era la Primera División.

El actual técnico valencianista llegó en la temporada 2009-10 a un club deprimido, que venía de muchas campañas mirando de frente al descenso y viviendo en algunos tramos de la competición al filo de la navaja con el fantasma de la Segunda ‘B’ y el regreso al semiprofesionalismo acechando. Bordalás, que venía de ascender al Alcoyano a Segunda División, cogió las riendas del equipo tras el desastroso inicio cosechado por los franjiverdes, que ocupaban los puestos de descenso con Claudio Barragán a la cabeza. 

Su mensaje caló de lleno en el vestuario, el equipo cambió la mentalidad, la intensidad y la forma de encarar los partidos. Pasó de la zona roja a acabar la temporada luchando por el ascenso a Primera a pesar de tener menos recursos que sus contendientes. El Elche acabó aquella temporada como sexto clasificado y a solamente ocho puntos de lograr un ascenso que hubiese sido histórico. El ‘chip’ ya estaba cambiado.

El siguiente verano, Bordalás ya pudo armar un equipo más acorde a su idiosincrasia, realizando una serie de fichajes de su estilo y el club dio un salto competitivo importante. El Elche acabó cuarto, por detrás del Barça ‘B’, que no computaba a efectos de ascenso porque el Barça ya está en Primera. La creación de los playoffs, no obstante, eliminó el hecho de que el tercero subiese de forma directa. Los ilicitanos lucharon en la promoción y solamente un bochornoso arbitraje contra el Granada, que le anuló dos goles legales y le hizo caer por el valor doble de los tantos fuera de casa, le privó de ascender en su segundo año al frente de la nave franjiverde.

Bordalás, en su etapa en el Elche EFE

La temporada siguiente, a pesar del amargo revés que acababan de vivir, Bordalás levantó al vestuario y puso al equipo líder a la altura de navidades. Una mala racha de cinco partidos, no obstante, le costó el puesto. Craso error de la entidad, que obsesionada por que no se le escapase el ascenso, dinamitó el proyecto a cuatro puntos del playoff. El equipo acabó por no ascender y sufriendo dolorosas y abultadas derrotas en el tramo final de temporada.

La mentalidad, eso sí, ya estaba cambiada. El Elche ascendió en 2014 de la mano de Fran Escribá, que realizó un buen trabajo y que heredó una estructura competitiva con una serie de piezas a las que supo sacar un gran rendimiento. A pesar de la oscuridad vivida por el club con sus problemas económicos, su descenso administrativo y su breve paso por la categoría de bronce, los ilicitanos han sentido desde entonces que su brújula solamente puede marcar la Primera División. «Víctima de sus éxitos» y de sacar rendimiento «por encima de sus posibilidades», Bordalás abandonó el club en su momento, pero dejó un legado imborrable. Se mostró convencido de que volvería y este sábado lo hará, aunque dirigiendo a su rival.