Segunda asoma por el horizonte en medio de una nueva derrota, con enésima vergüenza arbitral, con Mestalla secándose las lágrimas semana a semana y Baraja y los suyos sin encontrar respuesta. La derrota se consumó con un gol de Badé tras falta a Yunus, Ilaix, después expulsado, tirando un taconazo dentro del área y con Del Cerro Grande dejando pasar un penalti clarísimo tras ser llamado por el VAR. El árbitro deberá explicar por qué decidió anular una pena máxima que para el colegiado VAR sí existía. Después, con el Valencia sin respuesta, Suso encontró el segundo y Mestalla acabó gritando contra el palco. Ese que ni siente, ni padece. El mismo que tiene a gente que veía difícil mejorar esta plantilla.

El primer tiempo no fue nada del otro mundo. Sevilla y Valencia saltaron a estudiarse y casi más con el objetivo de no fallar antes que el de acertar. Eso habla del miedo de dos equipos que están fuera de su hábitat natural. A pesar de eso, un Valencia que sorprendió con el once fue ligeramente mejor en esos primeros 45 minutos. Más por intención que por ocasiones reales, y es que la más clara llegó con uno de esos centros malos de Foulquier, pero esta vez fue directamente hacia Dmitrovic, que la envió a córner. Después, apenas llegó un centro de Gayà hacia Yunus Musah que no acertó a rematar con la cabeza, ya que le golpeó en el hombro, y otro de Cavani que se marchó alta.

Con ese pobre bagaje, el Valencia se marchó al descanso y el Sevilla mientras se mantenía dentro de su plan. El empate le venía bien consciente de que el nerviosismo era mayor en la parte valencianista y el inicio de la segunda parte fue el mejor ejemplo. El miedo se veía en los ojos de un equipo sin experiencia y el gol en contra no tardó en llegar. Diez minutos concretamente y con una jugada ‘made in Valencia’. Falta a favor del Sevilla en su casa, balón largo y Foulquier regala un córner. En esa misma jugada, el balón se paseó por el área, Ilaix se puso a dar un taconazo de manera incomprensible y Badé acertó contra Mamardashvili, que tampoco tapó bien al central hispalense.

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Con el 0-1 llegó el momento de la vergüenza. La acción en la que pudo cambiar el encuentro. Un centro desde la izquierda, la tocó Castillejo para ponersela larga y el balón acabó en la mano de Fernando cortando una jugada clara. Dentro del área, mano despegada y cortando la continuidad de la jugada. Del Cerro fue llamado por la sala VOR, ya que para el colegiado VAR sí era pena máxima.

Pero el árbitro, por alguna razón que todavía deberá explicar, aseguró que no era penalti para enfado de Mestalla, de los jugadores y del cuerpo técnico. Sin lógica alguna, la vergüenza se consumó y el Sevilla, a partir de ahí, se aprovechó de un Valencia aturdido. Suso hizo el segundo del Sevilla, Del Cerro se convirtió en protagonista con un penalti que no fue y una roja a Ilaix, y Baraja, con los cambios, tampoco consiguió acercar al equipo hacia la victoria. Ahora, la salvación, está a más de un partido (el Almería está a tres puntos pero el golaveraje está perdido).