Rubén Baraja preparó la vuelta a la lista de convocados de Jaume Domènech ocho meses después como una herramienta más para sacar adelante la final a vida o muerte contra el Elche en el Martínez Valero. La derrota contra el Sevilla en Mestalla lo precipitó todo. El Pipo pensó que la presencia del portero, segundo capitán de la plantilla, podía conseguir un efecto positivo en el equipo en un momento tan delicado de la temporada como el del domingo. Y fue así como puso su plan adelante. La vuelta del ‘gat’ fue de todo menos improvisada. El entrenador habló con el guardameta a principio de semana. Le comunicó que lo necesitaba en el grupo. Casi como un ayudante más. Ambos pactaron la vuelta. Jaume viajó a Elche con un encargo de Baraja. Y el portero cumplió. Sumando sin jugar. Fue «la vuelta de un capitán». Como quería el Pipo.

El de Almenara puso su jerarquía y su experiencia, su energía y su espíritu positivo al servicio del equipo desde que se subió al autobús del equipo. Su presencia en la lista también un mensaje en toda regla del Pipo a sus jugadores: era partido contra el Elche es el más importante de la temporada.

Jaume ya entró al estadio con Carlos Marchena. Habló en el vestuario y animó a sus compañeros cuando saltaron al césped en un intento de levantar el ánimo de todos. Baraja quería que el equipo sintiera a Jaume en la banda y así fue. El portero vivió el partido como el que más en el banquillo. Dio indicaciones en el área técnica como si fuera un tercer técnico más, animó y ayudó a sus compañeros desde la banda a grito pelado, recibió a los jugadores que eran cambiados, aconsejó y tranquilizó a los canteranos que entraron al campo durante la segunda parte. y, por supuesto, celebró los goles (en uno de ellos se abrazó a Baraja) haciendo piña. A la finalización del partido, saltó al césped para felicitar uno a uno a sus compañeros, empezando por Giorgi Mamardashvili, y dirigió junto a los capitanes José Luis Gayà y Gabriel Paulista el saludo de agradecimiento a los más de 5.000 valencianistas que viajaron al Martínez Valero. Tener a Jaume a pie de campo, involucrado en el día a día, no es garantía de salvarse, pero está claro que ayuda. El Pipo lo tenía muy claro. Funcionó.

De momento, ayudará fuera del campo. Desde el domingo ya es una opción más para la portería. Baraja ha seguido la evolución de Jaume en los entrenamientos en el último mes y considera que está preparado para competir. Jaume dio el visto bueno al Valencia en septiembre para que cediera su ficha federativa y su dorsal ‘1’ a Iago Herrerín en un gesto de club. «Lo mínimo que podía hacer era prestarme a lo que necesitaba el club. Podía ayudar al club liberando una ficha y no lo dudé», explicó. Jaume volvió a ser inscrito el último día de mercado de invierno porque los fichajes no iban a llegar y el portero tenía opciones de participar en el tramo final de temporada. Con ‘Jau’ la salvación está más cerca.