Todos los idiomas hablados del mundo se componen de vocales y consonantes, pero el repertorio de llamadas prototípicas de los primates no humanos está integrado casi exclusivamente de llamadas parecidas a vocales. ¿Cuál fue el origen de las consonantes? Una nueva investigación sobre la comunicación de los orangutanes ha venido a arrojar luz sobre los orígenes del habla humana.

Las vocales son producidas por la laringe (predominantemente, las cuerdas vocales), mientras que las consonantes se realizan en la boca con la ayuda de articuladores supralaríngeos (labios, lengua, paladar, mandíbula…).

Los primates no humanos emiten sobre todo sonidos similares a las vocales, pero también algunos parecidos a consonantes, aunque muy pocos. Esta última circunstancia implica capacidades básicas similares a las humanas, probablemente compartidas por un ancestro común.

La variedad y la frecuencia en el uso de consonantes varía en función de la especie, lo que abre una puerta para el estudio de los mecanismos evolutivos. Pero ha de hacerse con animales salvajes, pues en cautiverio todos los grandes simios son capaces de aprender socialmente e incluso de inventar nuevas llamadas parecidas a consonantes.

El estudio, protagonizado por Adriano Lameira, profesor asociado de Psicología en la Universidad de Warwick, ha revelado que los orangutanes, los más arborícolas de los grandes simios, emiten llamadas similares a consonantes con mayor frecuencia y variedad que sus ‘primos' terrestres africanos, los gorilas, bonobos y chimpancés.

Este hallazgo contrasta con la expectativa de que, al estar más estrechamente relacionados con los humanos, los simios africanos deberían tener repertorios de llamadas más parecidos a las hablas del linaje humano.

El estilo de vida arbóreo parece haber llevado a los grandes simios a desarrollar más repertorios vocales, con grandes y variados inventarios de llamadas similares a consonantes, que los que habitan en el suelo, sostienen los investigadores.

Antepasados arbóreos de los humanos

El estudio sugiere además que los antepasados evolutivos de los humanos podrían haber tenido un estilo de vida más arbóreo de lo que se pensaba hasta ahora.

Los ejemplares del género pongo salvajes producen llamadas similares a consonantes en múltiples contextos, desde la construcción de sus guaridas hasta la comunicación entre madres e hijos. Su tipo de llamada más frecuente es una de alarma similar a una consonante.

Una orangután y su cría pelan y comen plátanos mientras se mantienen colgados de unas cuerdas. pixabay

En los gorilas, chimpancés y bonobos salvajes, la prevalencia y la variedad de llamadas similares a consonantes son mucho más bajas. En los gorilas, solo en algunas poblaciones se registra una única llamada supuestamente cultural similar a una consonante. 

En cuanto a los chimpancés, algunas poblaciones realizan una o dos llamadas similares a consonantes (con posibles subvariantes) dentro de un solo contexto (por ejemplo, el acicalamiento social).

"Solo en los orangutanes salvajes las llamadas similares a consonantes son universales, culturales y ocurren en múltiples contextos, como en el habla humana", recoge el estudio.

"Hasta ahora, las teorías existentes sobre la evolución del habla se han centrado exclusivamente en la conexión entre la anatomía laríngea de los primates y el uso humano de las vocales. Sin embargo, esto no explica cómo los sonidos similares a consonantes se convirtieron en un componente fundamental de todos los idiomas que se hablan en todo el mundo", señala Lameira.

El investigador, que lleva 18 años estudiando a los orangutanes salvajes, ha comprobado que usan llamadas parecidas a consonantes "de manera universal y consistente en diferentes poblaciones y para múltiples comportamientos, al igual que los humanos con el habla. Su repertorio vocal es una rica, compleja y sofisticada muestra de clics, sonidos de besos, balbuceos y trompetillas", señala.

La "quinta mano" de los orangutanes

Su estilo de vida ha obligado a los orangutanes a convertir su boca en una "quinta mano", ya que debe usar constantemente al menos una de sus extremidades para permanecer estables entre los árboles, señala Lameira.

"Debido a esta limitación los orangutanes han desarrollado un mayor control sobre los labios, la lengua y la mandíbula y pueden usar la boca como una quinta mano para sostener la comida y maniobrar herramientas", comenta.

Una hembra de orangután y su cría, entre los árboles. pixabay

"Los orangutanes son conocidos por pelar naranjas solo con los labios. Su control neuromotor oral fino es muy superior al de los simios africanos, y ha evolucionado hasta convertirse en una parte integral de su biología", añade.

La investigación sugiere que vivir en los árboles podría haber sido una "preadaptación" para la aparición de consonantes y, por extensión, para la evolución del habla en nuestros antepasados humanos.

"La probabilidad de que la vida en los árboles proporcionara las adaptaciones previas necesarias para el lenguaje hablado sugiere la intrigante posibilidad de que los ancestros humanos hayan sido más arbóreos que los simios africanos, a pesar de la estrecha relación filogenética", recoge el estudio.

"Al mismo tiempo, la invención e imitación de llamadas similares a consonantes por parte de todos los grandes simios (incluidos los humanos) en cautiverio, cuyas vidas son principalmente terrestres, sugiere que la adopción de llamadas similares a consonantes podría haber sido impulsada durante el desarrollo, a través del aprendizaje y la práctica", añade Lameirr.

"Por lo tanto, las ricas interacciones entre los factores innatos, epigenéticos y sociales que sustentan la adquisición del lenguaje infantil pueden haber estado ya (al menos en parte) en juego en los homínidos ancestrales preverbales", concluye.

El artículo, titulado ‘Origen arbóreo de las consonantes y, por lo tanto, en última instancia, del habla', se ha publicado en ‘Trends in Cognitive Sciences’.

Informe de referencia: https://www.cell.com/trends/cognitive-sciences/fulltext/S1364-6613(22)00297-2

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