La inflación ha sido uno de los temas estrella de las conversaciones sobre economía y crisis en 2023. Somos cada vez más pobres y los salarios no suben a la misma velocidad que lo que cuesta vivir. Ni de cerca. La crisis de la economía (afecta a medio mundo) está siendo especialmente cruel en España, donde tenemos un serio problema de paro, especialmente el juvenil. Cada vez cuesta más llenar la cesta de la compra en el supermercado y por ello Bloomberg ha calculado los costes de una serie de rutinas, como por ejemplo cocinar una paella valenciana.

Sí, ya sabemos que cada maestrillo tiene su librillo y muchas personas prefieren hacer 'paellas de marisco', señoret, de foie, mixta y demás arroces con cosas. Todas ellas son más caras que hace un año. Todas.

Gasto en productos y energía

Según sus cálculos de la compañía estadounidense, los ingredientes para preparar una paella sale un 18,5% más caro que hace un año: el precio del aceite de oliva ha crecido un 32,1%, las verduras y legumbres se han incrementado en un 27,8% y el arroz cuesta un 22,1% más. Los principales ingredientes disparan el coste del plato. A ello hay que sumar la subida de precio de gas y leña, en caso de hacerlo de manera tradicional o bien la electricidad si tiras de una cocina eléctrica.

Vuelve la Paella Party SD

Y todo puede ir a peor. Ya sabemos que, desde hace siglos, la Península Ibérica suele padecer sequías con cierta regularidad, así como rachas de calor en épocas en las que no corresponde tanto. El precio de la paella valenciana irá a más conforme no llueva en algunas zonas clave para los productos empleados, ya que tanto el arroz como algunos vegetales están padeciendo la escasez de agua. ¡Y menos mal que tenemos pantanos!

Importación y exportación de arroz

Pues bien, la producción española de arroz ha sido casi un 40% inferior en 2022 que en 2021. Hablamos de la peor cifra del siglo en España. Es cierto que en nuestro país se consume muchísimo arroz, cocinado en un interminable recetario, pero el volumen de arroz importado en España no deja de crecer, siendo de peor calidad que el propio. Argentina, Birmania, Guyana o Pakistán son los que más granos nos venden, sumando la friolera de 160 millones de kilos en 2021. Por contra, exportamos 196 millones de kilos en el mismo periodo. La explicación es sencilla, ya que el grano español es de mucha calidad y se vende más caro que el que traemos de otros países, especialmente de Asia o Hispanoamérica.