Hace ya un tiempo que Fernando Alonso viene quejándose de las actuaciones de Dirección de Carrera, pues considera que sus decisiones son parciales y que no se mide a todos los pilotos bajo el mismo rasero.

De ahí que en el Circuito de Las Américas, durante el Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1, no dudase en dar un importante estirón de orejas a la FIA por estas actuaciones. Más en concreto a Michael Masi, con el que ya ha tenido más de un encontronazo como el del pasado domingo.

No obstante, una vez más, Masi no se cortó y quiso responder a las acusaciones del ovetense. El Director de Carrera de la Fórmula 1consideró que la maniobra de Kimi Raikkonen fue diferente a la que el asturiano realizó con posterioridad con Giovinazzi.

“Por eso fue una llamada marginal. Obviamente, se analizaron los dos elementos y se determinó sobre esa base. Se tomó la decisión de dejarlo como estaba. Pero ciertamente, se discutirá en la próxima reunión de pilotos", señaló.

Alonso no lo entendió y, muy enfadado por todo lo que estaba sucediendo, se tomó la justicia por su mano. Si los demás podían, él también iba a adelantar por fuera de la pista. Y eso es exactamente lo que hizo tras meterle el coche al final de recta a Giovinazzi. Entonces sí le obligaron a ceder la posición al italiano.

Al respecto, Masi señaló con una sonrisa que "fue un poco irónico lo que pasó" y remarcó que "cualquiera puede ver la ironía de esa situación". Estaba claro que había 'pillado' el mensaje que Fernando Alonso quería enviarle con esa maniobra.

"Puedo entender su frustración. No la escuché, pero puedo entenderla", subrayó al respecto. Más tarde, recordemos, el español lo intentó de nuevo por el interior, abriéndose para que Giovinazzi alargara su trazada. El italiano esta vez se volvía a salir de la pista como hizo antes Raikkonen y volvió a ganarle la posición a Fernando Alonso.

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En esta ocasión, eso sí, tuvo que devolverle la plaza al español aunque ya era tarde. Fernando Alonso, que había perdido un tiempo precioso en esa batalla, estaba ya a 10 segundos de Raikkonen. Y ya no podía acercarse a un piloto con el que estaba luchando poco antes por la posición. El cabreo era monumental, como quedó de manifiesto tras una carrera en la que finalmente tuvo que abandonar.