A estas alturas ya sabemos que en redes sociales podemos encontrar de todo. Uno de los temas más recurrentes son los virales que afectan a diferentes establecimientos, tanto relacionados con reseñas de comensales como facturas desproporcionadas. Y ya se sabe que sea lo que sea, puede ganarse un buen ejército de indignados. El último caso se da en un establecimiento de la capital de España, donde la tuitera Paz Álvarez colgó una recibo de un almuerzo basado en un café, una cerveza y un pincho de tortilla.

Lo que pidió la mujer es algo normal, cobrado a un precio razonable en muchos bares de ciudades como Madrid, Barcelona o San Sebastián. Pero la sorpresa llega cuando ve que figura el pan que nunca pidió a un precio abusivo. Quién sabe, igual era una maravilla maravillosa de masa madre recién horneado:

  • Pincho de tortilla: 4,50 euros.
  • Café: 2,80 euros.
  • Cerveza: 4,50 euros.
  • Pan: 2,30 euros.

El motivo por el que se hizo viral, efectivamente, es por el hecho de que el pan sea "obligatorio" y a ese precio tan alto. "Pincho de tortilla en la barra de La Primera. No pido pan, lo ponen y lo cobran, 2,30 euros. Le digo a la camarera que no he pedido pan, y me dice que el pan es obligatorio. Esto ya me parece que pasa de castaño oscuro, ¿o no, @canadio1010? #elpanesobligatorio me lo voy a tatuar", se quejaba la usuaria.

¿Es legal cobrarte el pan? Depende. Un establecimiento te puede cobrar el pan, pero sólo si lo has pedido o si viene bien señalado en la carta o informado por el camarero que tiene un precio concreto. En cualquier caso, te deben informar de ello en caso de ponértelo sin pedirlo. Si, por lo que sea, consideran el pan como algo obligatorio a la hora de pedir un pincho de tortilla, deberá figurar así en la tabla de precios al público.

Este hilo de Twitter que ya acumula más de 1.700 retuits y 4.400 me gusta se ha llenado, a su vez, de innumerables fotos de desayunos con pinchos de tortillas con una pinta buenísima y a unos precios sin competencia. Claro que lo que recuerdan otros comentarios es el hecho de que no hay el mismo nivel de vida en Madrid que en otras ciudades de España, así como el hecho de pagar el servicio o localización concreta en un bar que en otro. Eso sí, menos defendible es lo ocurrido con el pan.