Quico Catalán ya ha dado luz verde al inicio de las operaciones de construcción del proyecto del Levante UD 21/22. Tras la finalización de la temporada que se produjo para el conjunto granota el pasado viernes con el empate cosechado ante el Cádiz (2-2) en el Ciutat de València, se dejaron pasar unos días de forma prudencial pero ayer mismo se llevaron a cabo ya las primeras tomas de contacto a tres bandas entre presidencia, secretaría técnica o dirección deportiva y entrenador que dieron como primer fruto el pistoletazo de salida a las gestiones para apuntalar el proyecto y mejorarlo.

A la hora de hablar de nombres propios el primero que emerge es el de Sergio Postigo, cuya renovación renovación está acordada y a falta solo de la firma, por lo que ahí hay poco que hacer o decir. Lo importante es ejecutar. Tras el caso del central están los de los dos guardametas ya que la entidad ya le propuso a Aitor Fernández una adecuación de su contrato que quedaba pendiente desde su última renovación ya que pese al rol protagonista que el arquero ha desempeñado, sus emolumentos no se correspondían con su nivel de rendimiento. Ahora se aumentará ese salario y aunque todo apunta a que la duración de su contrato no se alterará, lo que sí que podría modificarse sería el precio de su libertad. Es una decisión tomada que hay que acabar de perfilar, al igual que la de recompensar a Dani Cárdenas por su progresión después de que se haya decidido en la entidad de mantener la apuesta por los dos porteros.

Desde los cimientos Por las posiciones parece claro que el proyecto se está iniciando por los cimientos, es decir, por la parte defensiva ya que el siguiente nombre que aparece es el de Óscar Duarte. Al zaguero se le da por renovado de forma automática por una temporada más porque ha alcanzado el cupo de partidos estipulado en su contrato para hacerlo en una campaña en la que si no ha sido el central más regular del equipo, muy poco le habrá faltado.

Algunas de las decisiones que ya están tomadas son las que hacen referencia a la salidas y afectan a nombres muy concretos como el de Rubén Rochina. El jugador valenciano acaba contrato el 30 de junio y no respondió de forma afirmativa a la oferta de renovación que en su día le hizo la entidad por dos temporadas, lo que le hizo llegar a enero con la posibilidad legal ya de negociar con cualquier club en incluso alcanzar un principio de acuerdo con el Granada, club en el que ya militó y al que regresará a priori.

La suya será una de las desvinculaciones seguras a las que se unirán las de Doukouré, que también ha finalizado contrato, y Toño, cuya vinculación contractual con el club será rota unilateralmente por la entidad.

Al final esas son sobre el papel las salidas que se podrían tildar de ‘deseadas’ este verano, aunque después vienen las que se deben tildar como necesarias ya que el Levante debe vender por valor de 16,5 millones para cuadrar sus números antes del 30 de junio.

Bardhi y el escaparate

Uno de los activos en el escaparate sin duda va a ser el único futbolista granota que va a estar presente en la próxima Eurocopa de naciones que no es otro que el macedonio Enis Bardhi. La gran cita empieza el 11 de junio y acaba el 11 de julio, por lo que la situación del jugador macedonio estará en plena ebullición durante la disputa de la competición de selecciones.

Dos portugueses como son Hernani y Vezo están entre los casos más controvertidos ya que ambos están en la lista de transferibles. El primero a priori regresa este verano tras su cesión al Al Wehda de Arabia Saudí con el hándicap de ser un futbolista que tiene una de las fichas más elevadas de la plantilla y de no haber podido convencer al menos hasta el momento a Paco López de sus capacidades. El segundo, Vezo, es prescindible porque durante momentos puntuales de la temporada no ha convencido si bien, un año más, la prioridad es dar salidas antes que fichar.

En el capítulo de fichajes Manolo se las tendrá que volver a ingeniar para encontrar al De Frutos de turno ya sea en segunda, en primera o en el extranjero ya que la premisa que llega desde la presidencia, con el estrecho corsé económico apretando, es la de minimizar la inversión en traspasos. La crisis ha azotado a todos y a los pequeños un poco más. De hecho, una de las grandes bazas en el mercado para aligerar la carga era la del ahora lesionado José Campaña tras su buen inicio de temporada y su internacionalidad, pero la inoportuna lesión del sevillano, así como sus recaídas, han hecho que su precio caiga en picado, lo que obliga a considerar si este es el mejor momento para venderle, si bien es cierto que su elevada ficha casi ‘obliga’.