Pese a que el Levante Femenino estuvo avisado de los peligros del Olympique de Lyon, la realidad, después de salir vivo del primer asalto, es que las chicas entrenadas por Ángel Villacampa tienen esperanzas de entrar en la fase de grupos. El técnico granota deslizó las claves para minimizar sus virtudes en la previa del encuentro y su equipo lo consiguió. Encerradas atrás, recuperaciones efectivas, valentía y la versión más aguerrida, pero sobre todo, una personalidad aplastante para no poner facilidades al todopoderoso conjunto francés. El Lyon borró del encuentro al Levante en un abrir y cerrar de ojos, poniendo en el luminoso un cero a dos que fue fulminante a pocos instantes del pitido final. Sin embargo, Clivelari recortó distancias para que su equipo siguiera con vida en su sueño de entrar en Champions. El reto sigue siendo de gran envergadura, pero la imagen que mostró el equipo dirigido por Ángel Villacampa invita a creer en conseguir la gesta.

Alba Redondo fue la futbolista que más buscó la portería de Endler asociándose con una Toletti que demuestra que está de dulce. La francesa, figura destacada en la primera ronda del torneo de las estrellas, se movió como pez en el agua en la zona de tres cuartos y volvió a demostrar que está llamada a ser una futbolista importante para Villacampa. A través de sus botas nació la ocasión más clara del Levante en la primera mitad. Alharilla recuperó, Carol Férez se la dejó y la ‘6’ mandó un balón exterior que le ganó la espalda a Buchaman. Alba Redondo recibió el esférico y encaró hacia la meta de Endler, pero su chut cruzado fue interceptado por la portera del Lyon. Fue la mejor oportunidad en los cuarenta y cinco minutos iniciales, mientras que en el combinado francés, además de reinar la imprecisión, la ausencia de situaciones de peligro predominó.

Sin embargo, en la segunda mitad, las galas salieron no solo con energías renovadas, sino mostrando sus principales virtudes. Durante el primer cuarto de hora, el Olympique arrinconó a las granotas y las intimidaron sucesivamente. Macario fue la futbolista que más peligro generó, con dos disparos a los que María Valenzuela respondió de manera solvente. No obstante, el Levante dio un paso al frente para equilibrar fuerzas e imposibilitar las internadas del conjunto dirigido por Sonia Bompastor , mediante una línea defensiva expeditiva en la que destacó Alharilla. Con sus internadas generó peligro desde la derecha y complementó la química atacante que se generó entre Alba Redondo y Toletti.

No en vano, cuando el choque fue encaminado hacia un empate a cero que dejaba todo abierto para la vuelta, dos zarpazos del Olympique de Lyon noquearon a las levantinistas. Malard, recogiendo un balón filtrado entre María Méndez y Nuria Mendoza, y Morroni, que finalizó una jugada trenzada por Malard y por Cayman, en un contexto en el que las de Villacampa estuvo volcado en ataque y desdibujado en defensa, tumbaron a un Levante que, pese a los reveses, no bajó los brazos. Alharilla, incombustible por su carril, llevó las volandas de la esperanza levantinista en viajar a Lyon con opciones de acceder a la fase de grupos de la Champions internándose por banda, para dársela a una Crivelari que besó el santo nada más salir al terreno de juego. Puso la puntera para mandar al fondo de las mallas el centro de la capitana, y así poner un marcador que mantiene vivo el sueño.