Casi dos semanas después de que se oficializara su fichaje por el Levante, Skhodran Mustafi fue presentado como nuevo futbolista granota. Con la etiqueta de jugador que tiene a sus espaldas una trayectoria digna de reconocimiento, pero que aterriza en Orriols con la finalidad de recuperar sensaciones perdidas y, por consiguiente, volver a ser un defensa solvente. "Los últimos seis meses con el Schalke fueron un poco mal. Me duele un poco porque es un gran club de Alemania y fueron meses muy duros. Yo fui porque quería ayudar y dar todo lo que tengo al final nos fuimos a Segunda División, pero ahora ya estoy aquí poniendo mi camisa adelante para el nuevo trabajo que tengo aquí. Para mí ha sido importante venir a un club que me quiere. Estoy muy contento de estar aquí. Es un club que trabaja mucho y yo quiero trabajar".

La decisión de su fichaje fue únicamente suya y de su familia. Mustafi se postuló como una de las piezas más codiciadas del mercado de agentes libres y tuvo intereses a lo largo del verano, pero a la hora de tomar un destino priorizó, por encima de todo, el sentirse querido. El Levante, desde el primer instante, le trasladó que el interés no era residual, sino que su fichaje tenía la intención de ser un hombre importante. "Fue muy duro porque al final lo que un jugador vive siempre en un vestuario con equipo y quiere el ritmo de entrenar. No quería dejar todo el trabajo porque no había opciones de irme con un club, sino trabajar para estar los cuando llegara el momento de estar listo. Al final es otro trabajo es tener un poco la cabeza dura para no pensar en lo negativo sino en lo positivo. Es una decisión que tuve que tomar por muchas cosas, pero sentí un poco que el club me quiere. Para un jugador eso es lo más importante para irse a un lado. Si sientes que el club te quiere, no solo porque es un jugador libre, porque te quiere de verdad. Creo que es lo más importante para yo dar el máximo en el campo".

El central se desvinculó del Schalke 04 después de que el conjunto de la Bundesliga descendiera de categoría. Desde entonces, el alemán estuvo trabajando sin ningún tipo de hábito relacionado con dinámica de pretemporada y entrenando en solitario, a la espera de que un equipo que cumpliera con sus necesidades llamase a la puerta de sus servicios. El Levante, tras varias semanas de negociaciones, y superando los márgenes del mercado de fichajes ante su condición de agente libre, firmó a uno de los nombres más llamativos dentro de los futbolistas sin equipo. No obstante, a Shkodran todavía le queda para estar al cien por cien en términos físicos, pero se siente cerca. "Llevo varios días de entrenamiento. Me gusta mucho de trabajo que llevamos. Ellos llevan más entrenamientos que yo, estuve entrenando en casa con entrenador, pero luego con los entrenamientos con el equipo son otros. Estoy bien físicamente", dijo. 

El central llega a Orriols para elevar el nivel en defensa, pero, sobre todo, para reivindicarse. Aunque haya llovido desde que el Arsenal pagó 40 millones al Valencia para recalar en el Arsenal, Mustafi tiene rodaje todavía para demostrar que es el central de garantías que exige desde hace años el Levante. "Lo que pasa en el fútbol siempre es un mundo diferente, porque lo que pasaba antes ya no cuenta. Para mí es importante mirar el fútbol donde una manera en la de no ver antes lo que queda atrás, si estás pensando en el pasado te afecta mucho al futuro. Yo quiero estar en el presente, hoy entrenamiento, luego partido. Pensando mucho lo que pasa fuera del campo te afecta mucho. Quiero vivir el fútbol, el día a día, trabajar y ser el mejor que pueda ser cada día y ver dónde me lleva eso", declaró el ‘13’ levantinista.