El nuevo año del Levante no cambió ni su rumbo ni su dramática situación. La última posición de la clasificación refleja, cada vez más, un aspecto catastrófico después de cerrar no solo la primera vuelta de curso sin victorias, sino por caer, por enésima vez esta temporada, dando una imagen indefendible. El Villarreal, prácticamente sin despeinarse pese a las bajas por COVID con las que se presentó en el duelo, prolongó su racha de victorias imponiéndose a su rival con goles de Boulaye Dia, Pau Torres, Trigueros y dos de Gerard Moreno que confirmaron su gran estado de forma (5-0). Sin embargo, la alegría va por barrios. Mientras los de Unai Emery cotizan al alza y opositan a Europa, los de Alessio Lisci, cuyo efecto sigue sin aparecer tras tres derrotas consecutivas en LaLiga Santander, proyectan un futuro oscuro, en el que la Primera División es un escenario de incertidumbre absoluta.

Pese a que el levantinismo se conjuró para que La Cerámica supusiera un antes y un después, la ilusión se esfumó en un margen de cinco minutos. El primer tanto en contra no fue un déjà vu de lo que sucedió contra el Espanyol, donde el Levante, pese a empezar perdiendo en el minuto siete, tuvo coraje para intentar voltear la situación. Frente al Villarreal, desde el ocho de la primera mitad hasta el trece, los granotas tuvieron el encuentro muy cuesta arriba. Samu Chukwueze, desde el costado derecho del área, puso un balón con música a un Boulaye Dia que, con la cabeza y aprovechando la flacidez defensiva del rival, remató al fondo de las mallas para colocar el primero en el marcador. Cinco minutos más tarde, el Levante insistió en ponerle facilidades al Villarreal desde la retaguardia, y un saque de esquina que prolongó Iborra al segundo palo, fue pateado, sin oposición alguna y mientras Aitor Fernández se armó de valor para despejar el envío al primer palo, por Pau Torres.

Las dos dianas significaron dos estocadas a un conjunto granota que apenas intimidó a Rulli. Solo De Frutos probó los guantes del meta argentino en dos ocasiones. Primero con un tiro cruzado que obligó al ‘13’ a estirarse y después finalizando una combinación con Melero que no puso en dificultades al portero amarillo. No obstante, fue un espejismo, ya que, en el 37’, Gerard Moreno hizo buena una pérdida infantil de Campaña, recogida por Trigueros y cedida hacia el atacante para cruzársela a Aitor Fernández, mientras Duarte y Vezo, pasivamente, se limitaron a ver cómo el ‘7’ se hizo hueco para ejecutar el disparo. 

El Levante, sin orgullo

Fueron cuarenta y cinco minutos que le bastaron al Villarreal para endosarse tres puntos en el bolsillo. El Levante no mostró ni una pizca de orgullo ni un amago, aunque fuera mínimo, de reacción. De hecho, el cuadro de Unai Emery, a medio gas también en la segunda parte, estuvo cerca de engordar el marcador a través de las botas de Moi Gómez, Trigueros y Gerard Moreno en la media hora del segundo asalto. Los dos últimos, otorgándole a Aitor el beneplácito de realizar dos intervenciones de mucho mérito, aunque fuera para la galería. Ya que, a falta de un cuarto de hora, el marcador subió a cinco a favor de los groguets. Trigueros, con un disparo de largo distancia, y Gerard a portería vacía, haciendo bueno un pase de la muerte de Yeremy Pino, echaron sal a las heridas de un Levante cuyo diagnóstico es poco esperanzador. Una victoria amarilla que le da alas y fuerza para soñar con Europa y una derrota levantinista con la que no solo se vuelve a tocar fondo, sino que otea una caída hacia Segunda sin precedentes.

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