El Levante, por muy complicado que tenga el desafío de la salvación, se niega a darle la razón a los que creen que la permanencia es un objetivo de imposible alcance. De hecho, está con más vida que nunca, después de haber derribado la puerta del sufrimiento con una victoria (2-0) ante el Mallorca que suma creyentes a su camino hacia la meta de seguir un año más en la élite del fútbol español.

Roberto Soldado y Morales anotaron en un encuentro que no solo tuvo de todo, sino que también gozó de una fortuna que siempre le dio la espalda con anterioridad. Un penalti parado y un gol anulado empujaron a un equipo que, pese a las adversidades, nunca bajó los brazos. Prueba de ello fue la piña que se formó tras el gol del ‘16’, que reflejó un vestuario unido y que, ahora más que nunca, no va a tirar la toalla. Un triunfo lleno de vida y de esperanza tras 27 encuentros sin conocer la victoria en LaLiga.

Las revoluciones del Levante fueron altas en el inicio. Desde que pisó el terreno de juego, sintió el aroma de partido trascendental y fue a por los tres puntos con ahínco, aunque las imprecisiones en tres cuartos de campo durante los primeros compases fueron acompañadas con las ganas.

El Mallorca, salvo un breve periodo en el que llevó la manija de la primera mitad, actuó mediante fogonazos, pero sus pocos disparos a portería estuvieron cargados de peligro. Javier Llabrés, canterano bermellón, fue la baza de Luis García, y desde el perfil zurdo, fue quien el que más desparpajo reflejó sobre el verde.

De hecho, sus tres disparos a portería, todos desde la frontal, hicieron que Aitor Fernández mostrase su versión más felina. Sin embargo, los de Alessio Lisci también las tuvieron. Enis Bardhi, desde fuera del área, lanzó un fuerte disparo al palo derecho de la portería al que Leo Román respondió con una buena mano, y minutos más tarde, un centro raso, palmeado por el meta ibicenco, de un Miramón que entendió en todo momento cómo interpretar sus subidas por banda, fue interceptado por Russo para impedirle el remate, a portería vacía, de Enric Franquesa. 

El Levante, a por todas tras el descanso

No obstante, el Levante salió igual de lanzado en la segunda mitad que en el primera, pero esta vez, vio recompensada su fe prácticamente tras su salida de los vestuarios, con un gol que, además de desatar la locura en el Ciutat de València, empezó a sanar heridas del pasado.

Un disparo tímido de Fer Niño fue transformado en un contragolpe letal, donde Bardhi, tras recibir, condujo hasta la medular para después filtrársela a un Soldado que, con sangre fría y solo contra Leo Román, la puso en el fondo de la red. Un gol psicológico, que dejó grogui al Mallorca y que desmelenó a un Levante cuya confianza aumentó hasta niveles incalculables. Actuando con convicción y sin miedo. Incluso, pudo aumentar su renta con Roger como actor principal, ya que mandó un testarazo al travesaño y un disparo lamiendo el poste del combinado mallorquinista. No en vano, el miedo sobrevoló Orriols cuando Róber Pier, terco en sus errores, cometió penalti sobre Fer Niño superado el cuarto de hora de la segunda parte, pero Aitor Fernández los eliminó atrapando el lanzamiento de Brian Oliván. 

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Fue el mejor homenaje para dejar atrás una odisea que, precisamente, comenzó cuando Manolo Reina le paró el penalti a Morales en el encuentro de ida y desencadenó una de las crisis más fuertes que se han vivido en la historia del Levante.

A su vez, el ‘11’, positivo por coronavirus contra el Villarreal, no quiso perderse el choque tras dar negativo horas antes del encuentro. Además, su presencia no fue testimonial. Sus jugadas zizgagueantes y alientos a la grada estuvieron presentes desde el minuto sesenta, momento de su reaparición. Fue uno de los más activos en la búsqueda de un marcador más favorable que sobre la bocina aterrizó, a costa de un Mallorca que fue a por el empate después de la pena máxima errada. De hecho, durante unos minutos tuvo la igualada para desilusión del público después de que Fer Niño finalizase un balón dividido robado por Salva Sevilla, pero el ‘8’ del Mallorca obtuvo el esférico ayudándose de la mano. Pese a ello, el Levante guardó con llave un triunfo valioso y que tiene su peso en oro, al grito de una afición que se abona a soñar con la hazaña de quedarse en la élite. Morales, poniendo la guinda a su regreso, sentenció el duelo en el 97’.