La victoria del pasado sábado ante el Mallorca no desvía las necesidades que tiene el equipo, en un mes de enero que se antoja fundamental para conseguir las piezas que le hacen falta al Levante para pelear, con plenas garantías, por la permanencia. El cuadro granota entra en un tramo de la competición en el que la nueva ventana del mercado de fichajes le otorga el beneplácito no solo de incorporar jugadores, sino también de aligerar una plantilla masificada desde que se bajó la persiana del último periodo de traspasos. De hecho, la secretaría técnica trabaja en reducir el número de futbolistas, a la espera de que la búsqueda de sus objetivos encajen con los parámetros que tantean. La operación salida ya se cuece en las oficinas del Ciutat de València, aunque sea a fuego lento. 

Uno de los jugadores que se encuentra en la rampa de salida es Pablo Martínez. El centrocampista, que pasó de ser importante a no contar con minutos con el transcurso del curso, tiene pretendientes procedentes de Segunda División. Después de su exitoso paso por el Mirandés, y viendo su falta de oportunidades en el primer equipo levantinista, Málaga, Tenerife y Huesca le echaron el lazo, pero el conjunto del Alcoraz es quien se encuentra en la pole para hacerse, en calidad de cedido, con los servicios del madrileño. El medio, que actualmente se recupera del COVID tras dar positivo el día de antes del partido contra el Mallorca, decidirá su futuro próximamente. 

Sin embargo, otro de los que está en la salida en la lista de cedibles para desarrollar su trayectoria futbolística y así facilitar la inscripción de nuevas llegadas es Álex Blesa, aunque su situación no es tan favorable como la del '25' levantinista. No haber participado en ningún encuentro de LaLiga y, por consiguiente, no haber contado con un escaparate que promocione sus virtudes dificulta una cesión que el canterano quiere abordar si su contexto no varía. De los intereses que ha recibido, tanto a nivel nacional como internacional, no es, en ninguna de ellas, una opción prioritaria, por lo que su entorno no tiene prisas en elegir destino. No obstante, quieren asegurarse de que, vaya donde vaya, tendrá la oportunidad de progresar en su carrera. 

Además, tal y como adelantó Ideal Granada durante la semana pasada, Nemanja Radoja gusta en Los Cármenes y en especial a Robert Moreno, después de haberlo tenido a sus órdenes mientras fue segundo de Juan Carlos Unzué en el Celta de Vigo. Es uno de los que tiene el Levante marcado en rojo para, más allá de que acabe contrato a final de temporada, deshacerse de su elevado salario y escalar hacia el encaje de bolillos que tiene que hacer el club para ajustar cuentas en el mes de enero, pero su nómina es también una de las trabas por las que el Granada no se lanza a por él. Sin embargo, es una operación que puede fructificar en los próximos días. 

Mientras las salidas es un apartado urgente en Orriols, el de llegadas dependerá de cómo evolucione el mes de enero. Hasta la fecha, el club ha recibido muchos ofrecimientos para reforzar la defensa, pero ninguno ha cuajado ni ha interesado, como fueron los casos de Sidnei y Diego Godín. Pese a ello, desde el club están pendientes de los movimientos que se den para ejecutar su plan de acción. «El mercado necesita que se desencadene el efecto dominó. Hasta que no se empiece a mover todo es complicado y es un mercado muy lento. No es que no queramos agilizarlo. Han habido pocos movimientos. Sabemos que cuanto más rápido se haga, mejor. Hay dinámicas de mercado que no nos podemos pasar porque no tenemos poder económico para hacerlo ni poder económico», dijo Alessio Lisci durante la rueda de prensa posterior a la victoria del pasado sábado contra el Mallorca. A la espera de que las piezas comiencen a encajar, el Levante afrontará unas semanas en las que la prioridad es la de salir beneficiado, mientras el foco de atención está depositado en el siguiente enfrentamiento de LaLiga Santander frente al Cádiz. Partido que ya se considera como una final después de lograr un triunfo vital contra el Mallorca.