Óscar Duarte, dos meses después de despedirse de Orriols, se medirá a sus excompañeros feliz por afrontar un nuevo capítulo en su trayectoria en el Al-Wehda, pero consciente de que su verdadero deseo fue la de extender su etapa como granota al sentirse en deuda.

¿Cómo está?

La verdad es que me encuentro muy bien. Estamos por Murcia haciendo pretemporada con el equipo y trabajando fuerte para empezar de la mejor manera posible la liga.

¿Qué tal en el Al-Wehda?

Contento. Estuve una semana en Wehda y la ciudad es muy bonita. El trato que me ha dado el equipo ha sido muy bueno y, sinceramente, estoy sorprendido con la calidad que hay entre mis compañeros.

¿Qué expectativa tiene?

Sabemos que es un club muy antiguo, con mucha historia en Arabia Saudí y cuando se dio la oportunidad la valoré positivamente. Desde el primer minuto me trataron muy bien. Han hecho buenas contrataciones para este año. Por ese lado estamos muy contentos porque se está armando un equipo para poder hacer grandes cosas en Arabia.

Sin embargo, la pretemporada le lleva a su pasado más reciente.

Cuando me enteré de que íbamos a jugar contra el Levante me puse contento. Es bonito recordar, ver a antiguos compañeros y grandes amigos que me han ayudado durante mucho tiempo. Tengo muy buenos recuerdos.

¿Qué recuerdos le genera el Levante?

Han habido momentos muy bonitos y otros no tan buenos, pero uno siempre tiene que aprender y quedarse con cosas positivas. Desde el momento en el que llegué me trataron muy bien. Siempre fueron muy respetuosos. Es un club bastante familiar y en ese sentido me tenía tranquilo. Mi familia estaba muy bien y yo también. Tuvimos momentos muy bonitos que van a quedar en la historia.

¿Cuál es el mejor de todos para usted?

Para mí fue la eliminatoria de semifinales de la Copa del Rey ante el Athletic. Ahí hicimos sentir algo diferente y que ni los aficionados ni la gente del club vivieron desde hace mucho tiempo. Ver a la gente unida, a los aficionados fuera del estadio animando y dándolo todo... En ese instante había pandemia y era bonito sentir todo ese aliento. Nos hacían falta pero sentíamos el cariño de todos los aficionados. Me llenó de orgullo y de satisfacción. No me quiero ni imaginar lo que hubiera sido con el estadio lleno.

Estuvieron cerca...

Exactamente. En el fútbol nunca se sabrá qué habría pasado si ese gol de Álex Berenguer, en vez de dar en el palo y entrar, se hubiese ido fuera. Son cosas que tiene el fútbol, pero es un recuerdo que tendremos siempre presente.

¿Cuánto le costó ganarse el reconocimiento de la gente?

Viví momentos buenos y otros no tan buenos porque al inicio no tuve mucha participación. En el segundo año empecé a jugar más y en el último año jugué bastante. Mi paso, en los dos últimos años en el Levante, fueron muy buenos. Siempre traté de dar lo mejor de mí, de ayudar a que el equipo estuviera bien y echar una mano a los jóvenes. Se habló de la opción de seguir en Segunda División. Fue lo que estuve esperando, pero no se concretó nada.

Sin embargo, su fin de etapa fue agridulce.

Todas esas circunstancias que tienen que hacer aprender. Al final de LaLiga dimos un cambio muy grande en el equipo. Tal vez, si hubiéramos cambiado el chip mucho antes hubiera sido diferente, pero al final no nos alcanzó. Parte de eso fue mi deseo de seguir en el Levante. A mi gente más cercana les comenté que no quería irme habiendo descendido.

¿Qué explicación le da a lo que sucedió la temporada pasada?

En el inicio de la temporada, mentalmente, y tal vez, necesitábamos algo diferente a la hora de trabajar. Se nos hizo cuesta arriba. Influyó mucho la parte mental, porque luego veía a mis compañeros entrenar muy bien. Todos querían cambiar la situación. En lo personal, creo que se tomaron decisiones apresuradas desde el banquillo que no ayudaron en lo que estaba pasando. Sin embargo, cuando llegó Alessio ya se vio un equipo diferente cuando le dieron tiempo para trabajar. No obstante, no nos alcanzó. Todos tenemos que aprender, tanto los jugadores como el club. Son cosas que si logras modificar y manejarlas en su debido momento se puede cambiar la situación.

¿A quién se refiere con las decisiones apresuradas desde el banquillo?

Para mí, la situación de Paco López fue apresurada. Obviamente respeto a quien toma las decisiones pero, en mi opinión, fue así. Creo que Paco López era una persona que podía cambiar la situación por cómo era él, porque conocía la idiosincrasia del equipo, conocía bien a los jugadores y sabía cómo llegarles para cambiar emocionalmente. Con esto no quiero decir que descendimos por su destitución. Los jugadores tenemos prácticamente toda la responsabilidad de lo que pasó y teníamos que asumirla.

¿Os costó creer en la salvación?

No, lo contrario. Todo el equipo creía que lo podíamos conseguir, pero ahí entraron otros factores. Hay otros equipos que compiten, que peleaban con nosotros y que nos hizo remar a contracorriente. Así es el fútbol y ahí es donde estaba la diferencia. Cuando ganábamos los demás rivales también. Nos faltó ser más constantes y encadenar victorias seguidas para salir del descenso.

¿Tuvisteis momentos donde dejasteis de confiar?

Ninguno. Matemáticamente siempre tuvimos la oportunidad de salvarnos. Nos amarrábamos a esa opción, y siempre salíamos a los partidos a ganar y a escalar en la clasificación. Así fuimos hasta el último partido, incluso estando descendidos. Lo dimos todo pero no nos salió como queríamos.

¿Qué pasó para que no renovase su contrato con el Levante?

Mi intención siempre fue quedarme en el Levante, también en Segunda División, y el club lo sabía. Con Felipe hablamos antes de irme con la selección de Costa Rica. Charlé con él y me comentó que estaba contento con lo que había hecho en el equipo, que quería que continuara. También me dijeron que me iban a presentar una oferta, pero no me presentaron nada. Después de la concentración con la selección estuve un tiempo esperando, y en ese tiempo, apareció la oferta del Al-Wehda. No supe nada de ellos ni las razones por las que no quisieron contar conmigo, pero estoy muy agradecido por todo cómo me trataron a lo largo de mis tres años como granota. Me voy del Levante con la espina de no poder ayudar al equipo a ascender. De hecho, ojalá, en algún momento, pueda volver. No sé si me dará tiempo como jugador, pero es un club que me ha dado mucho. Les estoy muy agradecido.

Mientras usted se despidió del Levante en redes sociales, Felipe Miñambres no le daba por perdido.

Mucho antes de terminar la competición habíamos hablado con el club y le trasladé mi intención. Yo quería continuar si el equipo descendía. Después hablé con Miñambres y me dijo que quería contar conmigo en Segunda. Mi despedida en redes sociales se debió a que yo me marchaba con mi país y no había recibido ninguna una oferta ni me había llamado nadie. Entonces, quise centrarme en la selección de Costa Rica y en clasificarla para el Mundial, pero con la puerta abierta porque siempre estuve esperando una respuesta del Levante. Pese a ello, estoy muy contento por cómo me trataron y cómo me ayudaron. Desde el primer día me sentí en casa, al igual que mi familia. Sin embargo, me siento en deuda con ellos. Me hubiera gustado pelear con el equipo para devolver al Levante donde se merece. Ese era mi pensamiento. No valoraba otro equipo.

Ahora, desde la distancia, ¿qué mensaje lanza al Levante y al levantinismo?

A mis excompañeros les deseo lo mejor. Muchos éxitos. Espero que este año devuelvan al Levante a donde se merece, que es Primera División. A la afición les doy las gracias por el apoyo que me dieron durante tres años. Me voy muy contento por esa parte. Les pido que sigan ayudando al equipo porque lo necesitan. En la distancia estaré apoyando y viendo los partidos.