Tras concluir su primer entrenamiento como granota, Rober Ibáñez ha trasladado sus primeras impresiones para las plataformas oficiales del club. Tal y como admitió, tras una larga espera por su última lesión sufrida, el jugador tenía «muchas ganas de estar aquí» y donde ahora le tocará «dar todo».

En vistas a ese percance físico que retrasó hasta ahora la incorporación, el valenciano de 29 años confirmó que ya es página pasada. «Estaba entrenando con Osasuna, disputé un partido antes de venir y ya con ganas de entrenar y conocer a mis nuevos compañeros», trasladó.

Por otra parte, Rober Ibáñez tampoco ocultó la importancia que había tenido Mehdi Nafti para que él terminara haciendo las maletas desde Tajonar para recalar en el Levante. «Se lo tengo que agradecer porque ha confiado mucho en mí y ha sido el primero que me pidió», confesó. El propio extremo asintió que era un sentimiento recíproco, ya que el año pasado, en su estancia en Butarque, también estuvo «muy a gusto con él», esperando ahora devolver la confianza como granota.

«Soy muy vertical y me gusta mucho mirar la portería rival», así se definió Rober. A partir de ahora, junto a la ayuda de sus nuevos compañeros, espera ser uno más para sumar al colectivo y conseguir el claro objetivo marcado que no es otro que el de «ascender a Primera». Para que fuera «más fácil», consideró la unión en el vestuario y con la grada como claves.