Únicamente tres goles encajados, pero apenas siete a favor en todo lo que va de curso liguero. Para un equipo como el Levante UD, que tiene la necesidad y el claro objetivo de presentar candidatura al ascenso, es un balance insuficiente.

Reducir el número de errores en Segunda División es labor primordial para cumplir con las aspiraciones. Esta técnica ha sido aplicada por Mehdi Nafti casi desde el día uno. Con Dani Cárdenas bajo palos y con el paso al frente de los centrales Rubén Vezo y Postigo, el Levante ha logrado no conceder demasiadas opciones al rival, el paso inicial para poder sumar, actualmente con 10 de 21 puntos posibles cosechados.

Sin embargo, este bagaje no está equiparado en campo rival. Durante el verano, Felipe Miñambres apostó por un amplio lavado de cara a partir de la segunda línea, con algunos movimientos forzados. En zona ofensiva no se ha logrado sacar a la luz todo el potencial que atesora una plantilla de estas características, de las de mayor valor de toda la categoría de plata.

A excepción de Soldado, ninguno de los delanteros llamados a marcar las diferencias ha logrado romper las redes. El brasileño Wesley Moraes, que vivió su primera suplencia en Burgos, más allá de su batalla con los marcajes fijados y sus asociaciones, aún tiene clavada la espinita del gol. Bouldini, que se incorporó más tarde al proyecto y ocasionó que su debut se retrasara, tampoco ha encontrado la precisión necesaria. De hecho, el mayor goleador granota hasta la fecha es Cantero, gracias a sus dos dianas contra el Tenerife y el Villarreal B.

No será precisamente porque el Levante no insiste contra la meta contraria, pero para celebrar un tanto la media de disparos necesarios es ahora mismo de nuevo intentos. Es aquí donde entran en escena los protagonistas a partir de la zona de tres cuartos. Brugui, Joni Montiel, Rober Ibáñez y De Frutos se animan en más de una ocasión con lejanos remates, aunque solo dos goles llevan la firma de sus botas.

A pesar de todo, con la actual propuesta futbolística del técnico franco-tunecino, es imprescindible que todos estos futbolistas también den ese paso adelante tan necesario. La mejora ha de ser conjunta, no solo desde el banquillo, algo más que evidente, sino viniendo además desde dentro del propio terreno de juego.