Opinión

Un ‘superevento’ a la altura de esta ciudad

El Maratón Trinidad Alfonso es uno de los buques insignia de la Comunitat de L’Esport. Como debería serlo también el Valencia CF

Preparativos de la Maratón de València 2023

Preparativos de la Maratón de València 2023 / G. Caballero

Hace días ya que el gusanillo no para, tanto en los estómagos de los 33.000 corredores que batirán el registro de participación como en el de todos los que se volcarán con la prueba deportiva más multitudinaria que se celebra en Valencia. El Maratón Trinidad Alfonso, al nivel en cuanto a volumen de las Fallas, es un evento indisoluble de una ciudad que vive por y para el running y en la que da gusto que el 20 por ciento de los dorsales sean de mujeres, otra marca pulverizada en una edición en que la salsa volverá a estar en el asalto a los récords. Tarde o temprano habrá un maratoniano que pulverice la barrera de las dos horas y, aunque ése no sea el objetivo, el del cap i casal es según los especialistas uno de los recorridos perfectos junto al de Rotterdam para hacerlo. En esta edición, además, la meteorología promete una mañana perfecta, sin viento, con una temperatura de entre 6 y 10 grados para la élite, un 12 por ciento como máximo para los populares y una humedad por debajo del 50 por ciento. Condiciones idóneas para un circuito rápido, plano y con muy pocas curvas, además de avenidas rectas y anchas, muchas de ellas de doble sentido, para favorecer el seguimiento de los acompañantes. La seña de identidad, sin duda, de nuestro Maratón, uno de los buques insignia de una Comunitat de L’Esport donde por suerte hay vida (y mucha) más allá del fútbol y la situación del Valencia CF, de momento en una encrucijada de la que no solo es responsabilidad de los aficionados sacarlo. Más allá del guiño de un Kempes que se arrima y deja querer, la decisión de Lim de que las constantes vitales del equipo sigan bajo mínimos debe servir como una radiografía en vivo del futuro que le espera (o que no le espera) a una institución que no puede vivir de espaldas a los intereses de esta ciudad en la que el deporte es una religión por encima de los escudos y la disciplina en liza. Sea lo que sea, incluso el Mundial, aquí todos lo vivimos todo.