José Bordalás llegó con una frase clara y concisa. «Vengo a recuperar el ADN del Valencia». Su primera petición es la de firmar un central zurdo y es que el entrenador necesita darle un plus defensivo a una plantilla que se ha mostrado especialmente débil en ese sentido. Por ello, el cuadro de Mestalla está peinando el mercado y ha apuntado a varios futbolistas, entre ellos Nastasic, con quien ha habido reunión. En concreto con su agente. La realidad es que el equipo se debe construir de atrás hacia adelante, una filosofía que tuvo en Getafe y que tuvo su punto álgido en la pareja Cabrera-Djené. Potenció a los dos, el primero se marchó al Espanyol dejando 10 millones en casa, y el segundo ha sido año tras año uno de los defensas de la competición. Por eso es obligatorio hacer un análisis global de todos los centrales que ha tenido el técnico en su etapa en el Coliseum Alfonso Pérez.

La primera temporada del entrenador en el Getafe fue en Segunda. Logró el ascenso y ya demostró que la defensa era una de las claves de su juego. En su primer en año en la máxima categoría los centrales fueron Djené, Cabrera, Juan Cala, Bruno González y Gorosito. Sin duda alguna, el pilar fundamental del equipo fue el de Togo, que participó en 36 de los 38 encuentros ligueros. Cala y Bruno aparecieron en 20 cada uno y sorprendió especialmente Cabrera, quien apenas participó en nueve de liga después de haber llegado en invierno pero quien tuvo un tramo de siete partidos seguidos de titular antes de lesionarse la rodilla.

La 2018/19 sí fue la de la confirmación del argentino. Él y Djené fueron los hombres de la defensa de Bordalás. 34 y 32 partidos respectivamente en una temporada en la que lograron la clasificación a la Europa League. Bruno también tuvo cierto protagonismo con 23 duelos mientras que Ignasi Miquel, que llegaba después de dejar el Málaga para considerarse en la máxima categoría apenas disputó 7 choques.

En la 2019/20 Bordalás comenzó con la confianza para Djené y Cabrera de nuevo pero todo cambió en invierno. La venta del argentino por diez millones dejó huérfana una defensa segura y contundente. Compatibles al cien por cien aportando buena salida, juego aéreo, contundencia y además con liderazgo en ambos casos. Eso permitió a los azulones crecer y lanzar el equipo hacia adelante. En Europa el Getafe dio la cara y solo perdió ante el Inter y en un partido durísimo. Dejando fuera al Ajax, que llegaba de ser semifinalista de Champions League. En definitiva, el éxito era total. Pero tras el adiós de Cabrera, esa zona fue un solar para Bordalás, que no quiere sufrir lo mismo en Mestalla. Cabaco no dio la talla a pesar de ser una fuerte inversión, Chakla ha salido prácticamente a error por partido y Chema Rodríguez tampoco ha aportado seguridad. En definitiva, ‘no Cabrera, no party’.