De corazón y alma valencianista, Pepe Mira Barrachina vivió durante toda su vida fiel a los principios de su amado equipo: 'Sentiment, valentía i germanor'.

74 años mimetizado al máximo con unos colores que cada fin de semana le hacían llorar de alegría en las victorias, y de orgullo en las derrotas más dolorosas. Mimetizado con esa lucha, garra y valentía que caracterizan al Valencia CF por encima de cualquier cosa y que ni el más mínimo instante le faltaron a él para enfrentarse a la enfermedad crónica que le acompañó durante demasiados años.

Amor, valentía, ilusión, lucha, pasión... sus nietos, desde el templo que tantas veces hizo vibrar a su abuelo, lo recuerdan agradecidos de todos los valores que les inculcó. Va por ti, Pepe

Pero no era su enfermedad lo que alteraba su rutina. Su sentimiento por el Valencia CF estaba por encima de eso. Los días marcados en rojo en el calendario no eran otros que aquellos en los que los jugadores del Valencia saltaban al césped a demostrar amor por lo que representaban.

Esa actitud, propia de alguien con una ilusión inmensa por la vida, era con la que Pepe se sentía identificado y por la que sintió un flechazo instantáneo. Pepe organizaba su día en función de la hora en la que jugaba el Valencia CF y tanto amor por un escudo hizo que sus seres queridos fueran contagiándose del mismo sentimiento que le hacía vibrar. 

Lola, ‘Abu’, de Albacete, fue su primera discípula. La primera en rendirse al sentimiento valencianista, disfrutando juntos de cada jugada del equipo de sus amores. Pepe pronto sintió la ilusión de transmitir ese sentimiento a sus nietos. Comenzó por el mayor, Kouta, que vive junto a su hermana Nánami en Japón.

Amor, valentía, ilusión, lucha, pasión... sus nietos, desde el templo que tantas veces hizo vibrar a su abuelo, lo recuerdan agradecidos de todos los valores que les inculcó. Va por ti, Pepe

Los dos hermanos portan, con el mismo orgullo que heredaron de su abuelo, los colores del Valencia CF por la ciudad de Chiba (Japón). A medida que iba aumentando la familia, crecía el número de camisetas. Y es que Pepe, en una muestra de amor inmenso por sus nietos y por el club que hacía sus días más llevaderos, obsequiaba a los más pequeños con la camiseta del Valencia cada año.

Kouta, Celia, Simón, Nánami, Ana, María y los mellizos y más ‘peques’ Hugo y Vega. Todos ellos legados de los valores que hacían de su abuelo una persona única en el mundo y, sobre todo, del valencianismo que les acompañará hasta el resto de sus vidas.

Igual que les acompañará a los dos mellizos la tradición de entonar un «Amunt Valencia» cada vez que se encuentren. Una costumbre heredada, cómo no, de Pepe, que dibujaba una sonrisa sincera en su rostro cada vez que los pequeños recitaban el más afamado grito de guerra valencianista cuando veían a su abuelo. 

Amor, valentía, ilusión, lucha, pasión... sus nietos, desde el templo que tantas veces hizo vibrar a su abuelo, lo recuerdan agradecidos de todos los valores que les inculcó. Va por ti, Pepe

Amor, valentía, ilusión, lucha, pasión... sus nietos, desde el templo que tantas veces hizo vibrar a su abuelo, lo recuerdan agradecidos de todos los valores que les inculcó. Va por ti, Pepe

El tres de enero la familia Mira Alfaro dijo adiós a Pepe, o ‘Pepito’, como cariñosamente se referían a él sus nietos. Orgullosos de haber disfrutado de un guía que sigue cuidándoles allá donde esté. Un referente que emprendió un viaje que Abu no olvida, y por eso seguirá comprándoles la camiseta de su tan querido club a todos sus nietos.

Juntos en frente de Mestalla, los pequeños entonan el cántico que, para ellos, conserva un doble valor, y es que cada vez que animen a su equipo, sentirán esa conexión especial con su abuelo: «Amunt Valencia!».