Espanyol y Valencia atraviesan ahora mismo realidades paralelas. Con matices, pero muy similares. Nada en juego y en pleno incendio, un contexto que dificulta prever la dinámica del encuentro desde la pizarra, máxime cuando el que ha sido el entrenador perico toda la temporada desaparece del mapa un día antes de la disputa de la contienda. En todo caso, por plantilla y ‘vicios’ adquiridos, lo normal sería observar un conjunto catalán con unas señas similares a las que ha mostrado a lo largo del curso: pocos riesgos en salida, presión en bloque medio y con talento en la zona ofensiva.  

Dos equipos reactivos

Tal y como se ha podido ver toda la temporada, ambos equipos se han mostrado mucho más cómodos sin la pelota y atacando en transición rápida que teniendo que proponer desde el juego de posición. Tanto Valencia como Espanyol han tratado de dar el esférico a su rival y atacarle en pocos toques tras conseguir el robo. El nivel de la presión ha ido variando y aunque los de Bordalás han alternado entre bloque medio y alto, mientras que los catalanes han sido algo más conservadores en este sentido, aunque la falta de presión y el hecho de despedir la temporada como local le puede llevar a asumir más riesgos.

Los dos conjuntos han firmado este curso una posesión media inferior a la mitad (46,5 por cien el Espanyol y 43,2 por cien el Valencia CF) y se han sentido más cómodos cuando el rival les ha dejado correr que cuando les ha esperado atrás. Cierto es que el cuadro barcelonés se ha sabido desenvolver algo mejor con el esférico (81 por cien de acierto en el pase contra el 71,6 valencianista) por el perfil de sus centrocampistas (Sergi Darder y Yangel Herrera más el apoyo de los jugadores de tres cuartos como Melamed), aunque han tenido menos electricidad y pegada en el último tercio que los blanquinegros.

Batalla del centro del campo

El desempeño en la medular será clave. La baja de Yangel Herrera para el cuadro perico y la recuperación de Hugo Guillamón en la hinchada valencianista dan a los de José Bordalás la posibilidad de armar un centro del campo más reconocible.

Si los espanyolistas tienen algo más de claridad con la pelota en los pies, en el apartado físico (destrucción), la balanza cae del lado blanquinegro, que promedia más duelos por partido y que es algo más agresivo en los balones divididos. La falta de alicientes, eso sí, puede suponer una bajada de ritmo en algunos tramos del encuentro. Y en medio de todo esto: Sergi Darder y Carlos Soler son el cara a cara más esperado después de haber sido los principales protagonistas de sus equipos en acciones clave entre líneas y a pelota parada.

De Tomás dependencia

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El Espanyol cuenta con jugadores de talento arriba como Javi Puado o Melamed, aunque en el apartado goleador y en el funcionamiento del engranaje ofensivo tiene una gran dependencia de su delantero estrella. Raúl De Tomás es el máximo anotador con 16 goles este curso, además de firmar tres asistencias, participando de forma activa de 19 de los 39 goles del equipo este curso, prácticamente la mitad.

El ariete español, no obstante, también está en medio de la polémica que ha acabado con la destitución del entrenador y que le coloca en el disparadero en el próximo mercado. Más llamas.