Como si la justicia divina existiese Alberto Marí le dio la victoria al Valencia en el tramo final solamente una jornada después de que le anulasen un tanto ganador contra el Villarreal. El canterano salió para dar mayor presencia al equipo en el juego directo y dejó varios destellos de calidad en las descargas antes de su gran momento, cuando tiró un desmarque de libro al primer palo para conectar con el maravilloso centro de Dimitri Foulquier. El gol llegó para desatascar un duelo que parecía condenado al empate final después de que Seferovic hubiese igualado el gol de un Justin Kluivert que regresó de su lesión marcando. Victoria capital en la lucha por la permanencia.

Los valencianistas arrancaron el partido cediendo la pelota, plantándose bien en el terreno de juego y tratando de robar para salir en vertical. La idea estaba clara y el Celta no parecía cómodo con ello, viendo sellados los caminos hacia el área rival. Los blanquinegros, por contra, veían en los espacios que concedían los celestes un filón por el que percutir. El mayor riesgo de la alineación de Carvalhal estuvo en la ubicación de Cervi como lateral y por ahí llegó el primer tanto valencianista, cuando un mal despeje del argentino permitió a Diego López atacar como un cuchillo la banda y ceder el balón al corazón del área para que Kluivert adelantase al equipo con una definición magistral.

Era un filón ese costado y en el centro del campo Javi Guerra cuajaba unos primeros 20 minutos colosales tanto en robo como en conducción, secando por completo a Gabri Veiga. El paso del tiempo, eso sí, hizo retroceder al Valencia y el Celta buscó la igualada, primero con un gran disparo de Carles Pérez que atajó Mamardashvili y después con un remate alto de Luca De La Torre. El combinado celeste no generaba demasiado peligro con la posesión y los blanquinegros se defendían bien, pero cada vez se quedaban más lejos de suponer una amenaza para la portería rival antes del descanso.

Los de Baraja salieron del vestuario avisando con un disparo de Lino desde fuera del área que atajó Iván Villar, pero fue el Celta el que siguió acercándose con más peligro. Primero con un centro que no encontró rematador y después con un chut de Seferovic que detuvo providencialmente Mamardashvili poniendo la mano dura abajo. Se estaba volviendo loco el partido con la réplica valencianista en una gran jugada de Diego López que terminó con Tapia quitándole en boca de gol a Kluivert la opción de rematar.

Villar, salvador del Celta

El Valencia amenazaba mucho más que en la primera parte con alguna salida la contra y tuvo una clarísima en las botas de Diego López, pero Villar respondió con una parada antológica. Lo estaba mereciendo el equipo de Baraja, que perdonó varias acciones seguidas, tentando a una de las máximas del fútbol que se cumplió unos minutos más tarde: gol de Seferovic a pelota parada con un remate a la cepa del poste.

El tanto noqueó a un Valencia que se quedó ‘grogui’ a merced de un Celta que, empujado por los suyos, buscó el segundo del encuentro y lo tuvo cerca con un disparo de falta de Óscar a la madera. Los de Baraja se mostraban incapaces de dar tres pases seguidos, lo que envalentonó la propuesta celeste y motivó al técnico vallisoletano a poner dos delanteros en liza con la entrada de Hugo Duro y de Alberto Marí. La modificación le salió a pedir de boca al equipo porque no necesitó combinar demasiado para llegar a portería.

Y en una jugada por banda derecha Dimitri Foulquier la puso con música para encontrar a Marí en el primer palo que definió con una cabezazo excepcional al palo corto para estrenarse como anotador con la camiseta blanquinegra. Impacto total del canterano, que le dio la victoria a un equipo que defendió con uñas y dientes el resultado y que perdió a Gabriel Paulista, expulsado, por el camino.