30 de enero de 2014
30.01.2014
CASO CANALES

No hay marcha atrás en el caso Sergio Canales

El club considera que un futbolista que ha pedido marcharse ya no puede quedarse

30.01.2014 | 22:18
Salvo y Canales en un acto promocional

Ya no hay marcha atrás. El Valencia vende a Sergio Canales y eso que el futbolista dijo ayer por la tarde que no quiere ir a la Real Sociedad a pesar de que el acuerdo entre clubes era una realidad. Ante esta reacción, el mensaje del club al jugador fue similar a esto: «El que no quiere estar en el Valencia, no está». Y eso es lo que ha hecho el centrocampista cántabro, decirle al Valencia que se quiere marchar y no traer oferta que satisfaga las pretensiones del club. Pero detrás hay algo más, por no decir que hay mucho más. Primero hay que después de que el jugador dijera que se quiere marchar el Valencia ha estado negociando mucho tiempo con la Real Sociedad, „club que se ha dirigido formalmente al club de Mestalla„, y segundo y sobre todo, lo que hay es que después de que ambos clubes llegaran a un acuerdo en el día de ayer, el futbolista dijo que se quedaba, o lo que es lo mismo, dijo que a la Real no quería ir.

El Villarreal
De esto, como no puede ser de otra manera, se ha hecho una interpretación evidente en el club, que Canales está pensando en forzar la máquina para que el Valencia acepte la oferta del Villarreal, que por otra parte es mucho menos ventajosa para la entidad de Mestalla desde el punto económico porque ofrece menos dinero y porque no ofrece un porcentaje de un futuro e hipotético traspaso. Así está la situación; el Valencia tiene un acuerdo con la Real, pero ahora Canales dice que no quiere ir a la Real.
En estos momentos, cuando falta el día de hoy jueves y el de mañana viernes para que se cierre el plazo de fichajes y a pesar de su debilidad económica, el Valencia tiene tres motivos de peso para no traspasar a Canales al Villarreal. El primero es económico, puesto que la oferta amarilla es inferior a la de la Real Sociedad, y el segundo es cuestión de orgullo. Orgullo porque el Villarreal ha hecho una oferta que no se corresponde con lo que vale el jugador y está esperando a que en su necesidad de dinero Salvo acepte la oferta, y orgullo también porque la negociación por Bruno y la actitud del Villarreal no ha caído en saco roto y sigue pesando en el imaginario colectivo del club y sobre todo, de los aficionados. En otras palabras, en las oficinas del Valencia también se escucha eso de «si lo quiere el Villarreal se lo cambiamos por Bruno». Y Canales lo sabe. Sabe que sólo puede ir al Villarreal si la oferta es muy jugosa, es decir, si el club que preside Fernando Roig paga más que su adversario en esta carrera. El tercero motivo tal vez sea el de más peso en todo esto puesto que el Valencia tiene la certeza de que Canales y el Villarreal han llegado a un acuerdo, y la tiene desde el momento en que ayer dijo que no quería ir a la Real cuando el Valencia y el conjunto donostiarra habían llegado a un acuerdo. De hecho en medios de comunicación de Castellón se habla abiertamente de que Canales quiere jugar en el Villarreal. Eso era ayer miércoles, hoy jueves la entidad ´grogueta´ ya sabe que Rufete y Salvo se han plantado y que el cántabro no vestirá de amarillo si no suben, y mucho, su oferta.

Creen que no es agradecido
En el Valencia están bastante disgustados con la postura de Sergio Canales después de la fuerte apuesta deportiva pero sobre todo económica que hicieron por él. El cántabro aterrizó en el conjunto de Mestalla en verano de 2011 como cedido a cambio de una cantidad que rondaba el millón de euros. Llegó del Real Madrid y, tras jugar algunos partidos, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha en un duelo en Mestalla con el Athletic. Tras recuperarse, volvió a jugar en abril de esa temporada 2011/12 y, a los pocos encuentros, se produjo la misma lesión en un duelo de Europa League frente al Atlético de Madrid. Fue un golpe duro para el futbolista y que podía dejar dudas en el Valencia que, en aquellos momentos, lo tenía a préstamo aunque fuese por dos campañas. Pero las dudas en el club blanquinegro duraron poco puesto que decidieron quedárselo en propiedad pagando alrededor de once millones de euros en un pack en que estaban el joven centrocampista y Gago.
En el Valencia no entienden que Canales les esté presionando después de la arriesgada apuesta que realizaron en verano de 2012 por un futbolista con dos lesiones graves en la misma zona. En la actual campaña, el cántabro no ha dado el rendimiento que se esperaba de un futbolista de su nivel y por ello ha molestado que a las primeras de cambio, nada más llegar un entrenador que estaba realizando sus primeras pruebas como Pizzi, haya arrojado la toalla, saliendo luego el interés del Villarreal por él. Desde luego, es una actitud que tampoco ha agradado nada a la afición valencianista y, de hecho, en el último compromiso en casa frente al Espanyol, la grada de Mestalla le silbó cuando saltó al césped en la segunda parte. Una relación muy enquistada y de difícil arreglo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas