26 de junio de 2020
26.06.2020
Superdeporte
ANÁLISIS

Fallo multiorgánico en el Valencia CF

Las razones por las que el Eibar borró por completo de Ipurua al conjunto de Albert Celades

26.06.2020 | 18:12
Fallo multiorgánico en el Valencia CF

Humilde y en la lucha por seguir conservando un pequeño hueco entre la élite de Primera División, pero, hoy por hoy, con la concepción de equipo bastante más clara que el Valencia CF. La victoria de la SD Eibar es de esas que no se ponen en duda, justa tanto por méritos propios como por deméritos del rival; en este caso, un conjunto blanquinegro engullido por un grupo de jugadores que entraron al estrecho campo de Ipurua con un plan tan perfectamente definido como conocido, y con las fuerzas suficientes para poder llevarlo a cabo. El cara a cara se decantó para el lado local por claridad táctica, preparación fisica y actitud.

En las palabras posteriores al partido de José Gayà, jugador siempre entregado en el campo, se evidenció la rendición del Valencia de Celades. Sin plan. Sin energía. Sin actitud. «Ha sido muy difícil darle la vuelta, ellos luchan y corren muchísimo». Los eibarreses se zamparon a los blanquinegros con un libro de estilo que tienen desgastado de tanto usarlo. Presión alta, intensidad, robos, anticipaciones en los balones divididos, juego directo, saques de esquina, presencia aérea... Lo dicho, claridad de ideas y piernas con las que ejecutarlas. Precisamente, todo lo que le faltó al Valencia.

«Durante la mayor parte del juego vimos al verdadero Eibar con una presión arterial alta, robando bolas en la mitad opuesta y llegando bien por las bandas», explicó el segundo técnico de los vascos, Andoni Azkargorta, que incidió en el aspecto físico, determinante: «El equipo está bien físicamente. El Valencia nos ha exigido desde nuestro gol hasta que ha terminado la primera parte porque no ajustábamos bien la presión y nos hacía correr hacia atrás. Ha sido un gran desgaste, pero hemos terminado apretando arriba y si no estás bien físicamente eso es imposible».

El Valencia de Celades, mientras tanto, careció de todo menos de portero. De salida de balón sin Guillamón, de contundencia con Mangala tan desquiciado o más que Diakhaby, de fuelle con Parejo exhausto entre tanta presión local, de desborde con Guedes y Ferran pensando en las musarañas, de referencia sin Maxi, de remate, de gol, de espíritu y soluciones en el banquillo... Prácticamente, de todo.

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