La clausura de la pretemporada del Villarreal CF se saldó exitosamente contra un rival de máximo nivel, el histórico Inter de Milán. En su desplazamiento a Italia, más concretamente al estadio del Delfino Pescara, los de Emery se exhibieron con prácticamente su once de gala, en vistas al estreno liguero que tendrá lugar el próximo sábado.

Tras el tanteo de los primeros compases, en donde los nerazurri llevaron el peso inicial del partido, los castellonenses abrían el marcador. Una gran volea fue conectada por Pedraza con su pierna izquierda, muy ajustada al palo largo, haciendo inútil la estirada realizada por el guardameta Handanovic.

El Inter no tardó demasiado tiempo en reaccionar. Su potencial de plantilla y el jugar delante de muchos de sus aficionados era un aliciente para animar la contienda. Así, cuando ya se rebasaba la media hora de juego, Romelu Lukaku se aprovechó de un error de Rulli. Tras una salida en falso del arquero argentino, que no pudo interponer sus puños en un centro lateral, el delantero belga no desaprovechó la ocasión y conectó con la testa el que se traduciría en el empate para los negriazules.

Sin embargo, el Villarreal demostró que no había venido de paseo y que esta cita ya iba muy en serio. Coquelin, justo antes del descanso, volvió a poner por delante a los ‘groguets’. Una recuperación de Parejo, con apertura al costado diestro, fue el desencadenante para que Álex Baena asistiera en la llegada desde atrás del centrocampista francés, que conectó de primeras, en la misma línea del área y con la pierna derecha un certero y potente remate, a la postre letal.

La segunda parte tampoco defraudó y fue animada. Pedraza, actuando como lateral, dejó encarrilada la victoria, o al menos eso parecía. Una cabalgada por banda, fintando el centro a Yéremi Pino, concluyó con un remate que no pudo desbaratar ningún oponente.

A pesar de todo, el Inter no iba a tirar tan pronto la toalla. En una acción muy embarullada y con cierta polémica, donde se discutió un posible fuera de juego posicional de Lukaku, Danilo D’Ambrosio volvía a batir a Rulli con la cabeza.

Los intentos a la desesperada del equipo dirigido por Simone Inzaghi, en ocasiones sobrepasando la legalidad del reglamento, quedaron en vano porque Nicolas Jackson rubricó en segunda instancia el cuarto y definitivo gol, tras un mano a mano contra el portero, que redondeó una gran noche