Meritorio, trabajado y merecido triunfo del Villarreal en Berna que le reengancha a la Champions League de lleno. El conjunto groguet aprovechó un excelente inicio de partido para abrir brecha en el marcador y la ventaja que cobró fue una distancia insalvable ya para un rival incisivo, pero falto de acierto. Si a eso se añade que la fortuna que en otras ocasiones dio la espalda esta no le fue esquiva al Villarreal, el resultado es un marcador que da tres puntos vitales al equipo de Emery.

Llegó el Villarreal al partido con tan solo un punto en su casillero de los seis disputados hasta ese momento y sin duda ello condicionaba la puesta en escena. Emery había dicho que no era una final, pero todos sabían de la importancia de lo que había en juego y quizás por ello el conjunto groguet entró mucho más metido en el partido. La muestra más evidente es el hecho de que a los cinco minutos ya ganase el equipo de Emery gracias a un cabezazo de Yeremy en el segundo palo tras un centro con rosca de Pedraza (0-1). La renta era ya valiosa y lo fue más aún cuando Gerard cabeceó un golpe franco lateral servido por Parejo. Los mismos protagonistas del histórico gol de Gdansk habían elaborado el 0-2 y dio la sensación de que a partir de ese momento algo cambió en el partido.

Los suizos, quizás espoleados por la necesidad, dieron un paso al frente y pese a que Danjuma tuvo un mano a mano ante el guardameta del conjunto helvético, lo cierto es que el Villarreal acabó el primer tiempo achicando agua. 

Aebischer estrelló con violencia en el travesaño un disparo franco que tras el rechace fue a estrellarse en la cara de Rulli en una carambola que por muy poco no fue fatídica. Acto seguido era Siebatcheu quien acariciaba el tanto para los suizos y todo ello con un Elia que iba agigantándose por momentos para sembrar el pánico en la defensa grogueta.

En ese contexto el descanso llegó como la campana que da oxígeno al boxeador que acaba de encajar un directo a la mandíbula. Fue balsámico y tras la reanudación Pedraza se coló hasta la cocina para enviar al larguero una pelota en la que de haber estado generoso, habría servido en bandeja el tercero. El Submarino había dejado escapar la oportunidad de cerrar el partido de forma definitiva y el conjunto suizo tuvo la sensación de haber recibido una vida extra a la que se aferró. 

Se entró en una fase en la que el Young Boys apretó, pero fue entonces cuando emergió la figura de Rulli para realizar dos paradones ante Fassnacht y Ngamaleu que sostuvieron a su equipo momentáneamente. Fueron dos acciones con efecto anestesiante sobre el intento de reacción local, aunque al falta de un cuarto de hora el anteriormente mencionado Elia cogió la espalda a Albiol y Pau Torres y logró recortar distancias (1-2).

Albiol, en camilla

El partido entraba en la recta final con los suizos a un solo gol de distancia en el marcador y volcados. El Submarino perdió a Albiol por una fea lesión cervical (fue retirado en camilla) y solo en la recta final del encuentro, en dos contras vertiginosas finalizadas por hombres de refresco como fueron Alberto Moreno y Chukwueze, el Villarreal pudo respirar tranquilo.

Ahora se abre un nuevo panorama porque todo puede pasar en el grupo. Muy vivos.

1 - Young Boys: Von Ballmoos, Ngamaley, Lauper, Camara, Lefort (Hefti, m.61), García, Pereira (Rieder, m.71), Aebischer, Fassnacht (Mambimbi, m.90), Elia y Siebatchu (Kanga, m.71).

4 - Villarreal: Rulli, Foyth, Albiol (Mandi, m.83), Pau Torres, Pedraza, Capoue, Parejo, Coquelin (Alberto Moreno, m.69), Yeremy Pino (Chukwueze, m.90), Gerard Moreno y Danjuma (Moi Gómez, m.90)

Goles: 0-1,m.6: Yeremy Pino. 0.2,m.16: Gerard Moreno. 1-2, m.76: Elia. 1-3, m.89, Alberto Moreno. 1-4, m.90+2: Chuwueze.

Árbitro: Sergei Karesev (Rusia). Amonestó por el Young Boy a Aebischer (m.45) y por el Villarreal a Rulli (m.87)

Incidencias: partido disputado en el Wankdorf Stadium de Berna (Suiza) ante 28.000 espectadores y sobre una superficie de césped artificial. EFE