El Levante, pese a que continúe sin lograr la victoria en la presente temporada, quiso quedarse con lo positivo tras sufrir un cambio de ciclo en el banquillo. Javi Pereira, tres días después de aterrizar en València, reflejó cuál es su primera declaración de intenciones para conducir al equipo hacia una situación más beneficiosa. Construir desde la retaguardia es la primera piedra sobre la que empezar a remontar el vuelo. Fue en lo que más insistió durante sus primeras sesiones de entrenamiento en Buñol y a lo que quiere aferrarse una vez arañó su primer punto como técnico del Levante. Aspecto que se antoja como fundamental de cara a los dos próximos compromisos, en los que su plantilla irá al Ramón Sánchez Pizjuán y recibirá en el Ciutat al actual campeón de LaLiga.  

El conjunto levantinista consiguió dejar su portería a cero seis meses después de la última vez que su defensa puso el cerrojo. Fue en Ipurúa, en un duelo en el que Jorge De Frutos fue el autor del gol granota y que coincidió con la última ocasión en la que el club levantinista sumó tres unidades del tirón en su casillero. Desde entonces, el Levante empezó una odisea que le llevó hasta el punto en el que se decidió prescindir de Paco López. Sumando la campaña anterior y la actual, se encajó, en un total de dieciséis enfrentamientos, la friolera de treinta y un tantos. Contra el conjunto de Quique Sánchez Flores, además, Javi Pereira obtuvo resultados en uno de los puntos en los que más insistió durante el poco tiempo que tuvo para preparar el partido ante los azulones. Rúben Vezo y Shkodran Mustafi, futbolistas a los que el extremeño busca recuperar para la causa, se coordinaron sin apenas altibajos, mostraron versiones esperanzadoras y dieron a entender que sobre ellos se puede instaurar una pareja fiable en la defensa.  

Sin embargo, al Levante de Javi Pereira todavía le queda camino por recorrer. La primera piedra está puesta, pero, ahora, el trabajo pasa por afinar la puntería en la parcela atacante. La vuelta, dos meses después de su lesión en el Nuevo Mirandilla, de Roberto Soldado aportó aire fresco en la punta de lanza, pero fue insuficiente para secar la pólvora que lleva mojada desde hace cuatro jornadas. Además, la productividad ofensiva fue escasa. Es la asignatura pendiente de un Javi Pereira cuya primera puesta en escena no fue novedad, ya que en sus primeras sesiones y de forma pública comentó su intención de defender en bloque bajo. Aunque el Levante continúe sin ganar, mira al futuro sabiendo que tiene la pelota en su tejado. Que, de mantener la seguridad defensiva con la que afrontó el compromiso contra el Getafe, las victorias no solo llegarán, sino que calmarán las aguas en Orriols.