Pau Torres jugó su primer partido como profesional en un Mundial de Fútbol en un partido que tuvo dos partes muy diferentes. Una primera en la que España dominó a placer la posesión y los tiempos del partido con el jugador de Vila-real ofreciendo una salida limpia de balón y una segunda en la que Japón se apoderó del guion con una presión intensa y agresiva en campo contrario para neutralizar el juego español.

El central valenciano sufrió en ese segundo acto, especialmente por el hecho de defender el sector izquierdo del ataque nipón, que fue el que el cuadro asiático buscó potenciar especialmente por el agujero defensivo que estaba siendo Alejandro Balde, muy nervioso en su primera titularidad y que fue un filón para los japoneses. Torres se vio obligado a multiplicarse a la hora de efectuar coberturas y duplicar su atención para vigilar la espalda del lateral, además de contemporizar a la hora de saltar a la presión con una España volcada para tratar de empatar porque los dos marcadores en disputa estaban siendo cuanto menos peligrosos para la clasificación a octavos de final.

La realidad es que el futbolista ‘groguet’ no tuvo responsabilidad directa en ninguno de los dos tantos encajados, en el primero trató de tapar como pudo el disparo de Ritsu Doan tras la comprometida pérdida de Balde y en el segundo también fue el lateral el que dejó meterse y centrar fácil al extremo japonés. Es más, cuando el partido demandó más tranquilidad por la constante amenaza contragolpeadora asiática, Pau Torres la mantuvo y apagó algunos fuegos, pero sin duda el contexto de partido le hizo estar incómodo y le obligó a incrementar su capacidad de sufrimiento.

Con el balón en los pies, su especialidad, sí estuvo especialmente clarividente. El número total de pases buenos que dio en el partido fue de 174, firmando un porcentaje de 92 por cien de acierto. En cuanto a los envíos en largo hizo hasta ocho buenos de once intentados, una precisión muy elevada desde la génesis de la jugada.

Tercer central

La rotación en zona defensiva dejaba la incógnita de qué central entraría para dar descanso a Aymeric Laporte y el elegido por Luis Enrique fue Torres, dejando en el banquillo al barcelonista Eric García y al valencianista Hugo Guillamón, que esperan su turno para debutar en la cita mundialista.