La atleta alicantina Miriam Martínez se ha adjudicado este miércoles la medalla de plata en el lanzamiento de peso de la clase F36 de los Juegos Paralímpicos de Tokio y ha permitido a España alcanzar la treintena de metales.

La atleta del Proyecto FER, que partía entre una de las candidatas al podio en sus primeros Juegos, ha realizado un mejor lanzamiento de 9,62 metros para subir al segundo escalón del podio, lejos del oro que ha sido para la rusa Galina Lipatnikova (11,02).

El atletismo le dio otra medalla al Proyecto FER y a la delegación valenciana en estos Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Fue Miriam Martínez, quien decía ya antes de empezar la competición que se encontraba motivadísima, que tenía la sensación de que las cosas iban a salir bien. Además de todo eso, salió concentrada al máximo. Tanto que tardó solo un lanzamiento en marcar territorio, decir ‘aquí estoy yo’ y realizar un primer lanzamiento estratosférico. Mejor marca personal para la de Ibi, que no podía tener mejor estreno en unos Juegos Paralímpicos. De Ibi a Tokio para tocar la gloria de plata con un lanzamiento de 9.62. Es la cuarta medalla valenciana y del Proyecto FER, tras las de Kim López, Héctor Catalá y Ricardo Ten.

Miriam se mostró en la competición muy segura. Sin nervios, sin dudas, el primer lanzamiento le valió para meterse segunda. Por delante, la rusa Lipatnikova no dio opción y, con un segundo lanzamiento de 11.03 prácticamente hacía inalcanzable el oro. Había que seguir apretando porque por atrás, aunque a cierta distancia, la china Quing Wu podía dar con su lanzamiento (tenía una mejor marca de 10.64, por lo que la tensión siempre estuvo presente).

"Todavía no he puesto los pies en el suelo. No quiero bajarme de aquí, esto es lo que soñaba hace tres años. La vida me cambió entonces y ahora me ha cambiado otra vez. No me lo creo"

Miriam Martínez - Atleta

“Todavía no he puesto los pies en el suelo. No quiero bajarme de aquí, esto es lo que soñaba hace tres años. La vida me cambió entonces y ahora me ha cambiado otra vez. No me lo creo”, comentaba con una sonrisa enorme en la cara la atleta de Ibi al concluir su participación. Miriam echaba la vista atrás, por una enfermedad autoinmune sufrió un derrame cerebral que la obligó a empezar de cero en muchos aspectos de su vida. En esos momentos, hasta tuvo que aprender a andar. Hoy toca el cielo de Tokio con una medalla de plata y se le entrecorta la voz de la emoción, recordando lo que ha pasado: “Hace un par de años caminaba por primea vez con mi padre y lo hablábamos los dos. Decíamos que ojalá pudiera acudir unas paralimpiadas. Entonces era algo que se nos quedaba muy grande y hoy estoy aquí, y por fin puedo decirle que lo hemos conseguido. Hace tres años no sabía ni siquiera si iba a volver a caminar. Cuando lo hice, siempre he amado el deporte y tenía el sueño de estar aquí. Nuestro sueño era el de luchar por algo grande y hoy he puesto más corazón que otra cosa”.

Pero Miriam se había exprimido, había logrado su mejor marca personal y ahí aguantó hasta el final. “Tenía muy claro que no iba a ir muy sobrada de energía por las condiciones de aquí de Tokio. Sabía que tenía que ir al límite en el primer lanzamiento y lo he gastado todo ahí. Luego he intentado mejorarlo, pero las piernas me estaban fallando ya hace días. Gracias a los médicos que tenemos aquí, que son enormes y han conseguido que llegue bien, he podido hacer ese primer lanzamiento. He tenido la cabeza muy fría también, creo que eso ha sido importante y he tenido todo el rato el ansia de lanzar más y más lejos porque entrenando estaba haciendo mejor marca, pero no lo he conseguido, al final me he vacíado”.

“Me acuerdo y le dedicó esta medalla a mi familia. Hemos pasado tantos momentos y ahora se ha revertido tanto la situación. Esto sirve para decirles que, aunque nos haya cambiado algo la vida, puede ser algo maravilloso. También a los médicos, a los que les debo estar aquí”, concluyó la atleta de Ibi.