El tiempo de Peter Lim y de Meriton en el Valencia ha acabado. Al menos a nivel social, porque nada de lo que pueda pasar, por muy positivo que sea, podrá revertir lo que los aficionados han terminado pensando del máximo accionista y de la gestión que lleva su empresa y su gente en el club de Mestalla. Esto es algo indiscutible, que no encuentro a nadie que rebata de verdad. Es un lugar común de todo el valencianismo, por más empeño que se ponga en seguir viendo molinos de viento que pretenden convertir en gigantes. Nadie en València, nadie, piensa que Peter Lim pueda tener recorrido en el club de Mestalla, ni ganando la Liga ni ganando la Champions. Y mucho me temo, por desgracia, que eso no se va a producir en el corto plazo de tiempo, aunque oye, ojalá y me trague entera esta última parte.

Lim llegó al Valencia en un momento en el que sólo había dos opciones. Ir a concurso, algo que Bankia nunca permitió porque perdía mucho dinero en ello, o que un inversor (de fuera o de “casa”) comprara la mayoría accionarial. Amadeo Salvo tomó la segunda opción. Y repito de nuevo que, a mí, me pareció la más acertada. Eso sí, el proceso aberrante de la venta, con una guerra civil larvada que dejó unas fracturas que hoy en día siguen muy abiertas, es uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente del club. Incluso da la sensación de que aún se ajustan cuentas del pasado, que resulta igual de negativo y preocupante. Los patronos firmaron la venta del Valencia, y nadie exigió a Lim, por contrato, que terminara el Nuevo Mestalla, por ejemplo, o que presentara un proyecto económico real con el que terminar con la deuda. Y de eso se habla poco. O nada.

¿Lim pescó en río revuelto y obtuvo ganancia de pescadores? Pues es muy posible, pero en estos 7 años de Meriton han pasado muchas cosas, buenas y malas. Y se deben analizar en su conjunto por un lado, y en el tiempo en el que se han dado por otro. Y repito, el tiempo de Lim aquí ha terminado, lo mejor que nos puede pasar a todos, incluso a él mismo (esto ya no lo tengo tan claro), es que venda y se vaya. Aunque esa es otra, de la que hablaremos más adelante. ¿Quiere vender? ¿Quién le compra? Dos preguntas muy delicadas, pero que no son el tema en este rincón hoy. Pero lo serán en breve.

Lim es el culpable de todo lo que le ha pasado al Valencia desde 2014. Absolutamente de todo. Lo bueno y lo malo, insisto, que también hemos tenido buenos momentos en este tiempo. Y sí, fueron con Marcelino y Mateu, pero a ellos no los contratamos nosotros, sino Lim. El Valencia, en definitiva. Pero que el club ahora mismo esté a la deriva, al menos en apariencia, que exista un miedo terrible en los aficionados por el futuro, y que la sensación de enfado y hastío anden demasiado presentes todo eso que es muy grave, el único culpable se llama Peter Lim. Y esto tampoco veo que haya nadie que lo discuta, por mucho que se insista en todo lo contrario, algo que no entiendo.

El mayor pecado que ha cometido durante este tiempo Meriton ha sido dar la espalda al valencianismo. No decirnos las cosas a la cara, la verdad, por muy incómoda que fuera y mal que nos viniera escucharla. Se están cargando la esencia, que es algo que no podemos permitir de ninguna manera que ocurra. En nuestra mano está hacer que prevalezcan los valores que hemos tenido siempre, que heredamos de nuestros padres y ellos de nuestros abuelos. No se trata de insultar a Lim, que eso no te da más la razón, sino de contextualizar las cosas y llamarlas por su nombre. Y sobre todo, lo trataremos la semana que viene, qué soluciones reales y no de puro postureo existen. Que eso tampoco nos termina de gustar.